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Sentido de la propiedad

Publicado 29/10/2017

 

Nieves Angulo, nangulo.es, país, pueblo, religión, propiedad, vivienda, hipoteca, bandera, nacionalismo, pareja, hijos, fanatismo, tradición, fiestas, familia.

 

Nunca he entendido el sentido de propiedad, de “mío”.

-Mi casa (paradoja, casa del banco porque te has metido en una hipoteca a 40 años) y cuando ya has terminado de pagar al banco, sigues pagando IBI, comunidad, etcétera, no te engañes, nunca es tuya aunque la hayas pagado a precio de oro.

-Mi país (no es tuyo, ya que pagas por cada movimiento que realizas, impuestos, multas, mantenimiento de cuerpos militares, casa real, gobierno y un largo etcétera, por algo que es de tu propiedad, no pagas, ya es tuyo)

-Mis hijos (no son tuyos, te “pertenecen” hasta que has terminado de educarlos, de inculcarles buenos principios, por cierto, muchos falláis en esto), has sido el vehículo para transportar a otros seres, luego ellos tienen su identidad y a veces, aunque resulte cruel no deja de ser verdad, muchos se olvidan de sus progenitores y de su educación.

-Mi pueblo (léase lo mismo que “País”)

-Mi bandera (¿un trapo de colores?) Te vendes por poco, amigo.

El sentido de la propiedad  ha traído y trae enfrentamientos de pequeño alcance y guerras de alcance superior.

No pertenezco a ningún país porque donde he nacido es fortuito y como es algo fortuito, puedo llevar una vida itinerante.

No beso ni amo banderas porque beso y amo a personas y no trapos de colores y me encanta besar.

No quise tener hijos y nunca me he arrepentido de mi decisión os lo aseguro, con lo cual no he querido ser “propietaria” de otros seres humanos.

No soy propietaria de mi compañero de vida, él es libre desde el principio de nuestra relación, al igual que yo, de irse cuando no esté a gusto. Ambos salimos y entramos con entera libertad y respeto, nuestra puerta siempre está abierta.

Siempre he vivido de alquiler, quitando un pequeño espacio de tiempo en el que me salía más a cuenta comprar que alquilar, durante cinco años, pagué una hipoteca a un banco, nunca fui propietaria del chalet adosado, pero lo disfruté.

Soy de Madrid, pero no me siento particularmente orgullosa porque opino como en el apartado “país”, fue fortuito que naciese ahí. Lo he disfrutado mientras viví, pero el disfrute va conmigo, porque también he disfrutado en la comunidad gallega y en la comunidad valenciana, donde he vivido.

Lo único que es mi propiedad es mi corazón, ahí he creado mis hogares, estuviesen donde estuviesen.

Cuando oigo o leo a personas que dicen estar orgullosos de ser de una nación, de amar a una bandera u otro ente, me da la boina vueltas.

El orgullo se siente por logros propios: Eras pobre y te has hecho rico, eras analfabeto y ahora tiene una formación, eres bueno en tu profesión gracias a tu esfuerzo. Esta es la palabra clave: Esfuerzo = orgullo.

Sé tú mismo, sé tu propia propiedad y déjate de adquisiciones vanas.

Al final, todos terminamos despojados y desnudos, tal cual vinimos, en un ataúd o en una urna, dependiendo de los gustos.

Vive y deja vivir y no cargues con lastres, sé libre como este paisaje de cabecera, porque la libertad está en ti.

 

Nieves Angulo