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La esclavitud

Publicado 23/09/2016

Nieves Angulo, nangulo.es, http://nieves-angulo.blogspot.com.es/, esclavitud, ignorancia, racismo, masacres, sexualidad, violación, negros, cimarrón, mujer, hombre, odio.

 

Casualmente los dos últimos libros que he leído, como fondo de la trama, tocaban el tema de la esclavitud.

He sentido asco, sí, asco, hacia esas personas (por denominarlas de algún modo), que trataron y siguen tratando a otros seres humanos como inferiores.

Sigo sintiendo repulsión por los que intentaron e intentan robar la esencia, la estima y la dignidad a otras gentes, debido a su color de piel.

Siento un rechazo infinito por aquellos que les arrebataron y arrebatan la libertad y en muchas ocasiones la vida. ¿Quién les da derecho a ejercer una superioridad que no existe nada más que en su cruel mentalidad y en su enfermo cerebro?

A mis ojos, esta gentuza no vale, no han valido nunca, son menos que nada, están muy por debajo de aquellas personas a las que consideran insignificantes.

Una alimaña es más necesaria y tiene para mí más valor que estos esclavistas.

A mis ojos, no merecen ser considerados como humanos, son cobardes, ignorantes y malvados.

Me hace sufrir y mucho, el pertenecer a la misma especie que estos cafres.

Solo el género humano es capaz de causar tamañas atrocidades a entes de su misma ralea. De comerciar con ellos como si se tratara de mercancia, de artículos de usar y tirar.

Los hombres como mano de obra gratis y las mujeres ademas de mano de obra gratuita, eran y son utilizadas como objetos sexuales, "calientapies", como se las denominaba y se las denomina; para que estos bárbaros, estos opresores pudiesen o puedan dar salida a sus más bajos y depravados instintos.

Desde que tengo uso de razón me han inculcado que la venganza es mala, que el "ojo por ojo y diente por diente", no tiene cabida en un corazón bondadoso.

Con los años y la experiencia he comprobado que esto no es del todo cierto; la sociedad nos ha ido imbuyendo o al menos lo ha intentado, ciertos comportamientos quizá para hacer desaparecer nuestros instintos, nuestros impulsos, para que no busquemos justicia del modo que sea o que necesitemos.

Cada uno debe tomar medidas a sus escalas de valores.

Admiro a los cimarrones, a aquellos esclavos que se rebelaron, que se refugiaron en las montañas en busca de su libertad, de justicia y porqué no, de venganza.

Estos dos libros me han conmovido hasta lo más recóndito. Os dejo los títulos de ambos libros: "El libro de Emma" y "La sucesora".

 

Nieves Angulo ©