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Su mundo se rompió

Publicado 06/06/2012

"La vida de los muertos está en la memoria de los vivos" (Cicerón) N.Angulo,  nangulo.es,  drama,  relato,  muerte,  hermanas,  hermanos,  dolor,  pena

Su mundo se rompió en mis pedazos y se enfadó…

Y aunque seguía yendo periódicamente a misa, ella era creyente, estaba enfadada con Dios, y con la Virgen. Acudía a la iglesia casi por inercia, para encontrar un poco de solaz entre las paredes del templo. Pero no encontraba paz, solo desolación… y seguía enfadada con Dios, seguía enfadada con el mundo. 

¿Por qué, por qué se la habían arrebatado? Se preguntaba una y otra vez. 

De la muerte de la segunda hermana que parió su madre, apenas tuvo conocimiento o sensaciones, era muy niña, de hecho no conservaba recuerdos muy claros del acontecimiento. 

De su YO, sin embargo, porque Ella era su YO, parte de su cuerpo, parte de su alma, si recordaba cada momento, cada instante. 

Si hubiesen nacido siamesas no hubiesen estado tan unidas, pero nacieron gemelas. 

No eran gemelas idénticas, de hecho parecían el yin y el yang, quizá por eso se complementaban a la perfección y formaban un todo, un perfecto tándem.  

Durante la enfermedad de su YO, tuvo tiempo de hacer cábalas, de llegar a conclusiones. Odiaba el no tener mucho dinero, si lo hubiese tenido, pensaba a todas horas, quizá habría tenido su hermana más oportunidades de vivir, hubiese podido viajar a otro país donde la medicina estuviese más avanzada, o las técnicas, o qué sabía ella, o a lo mejor no, pero siempre la acompañará la duda. 

Su otro YO se murió y con su muerte le fue arrebatada parte de su vida, sus alegrías, sus esperanzas y ella se quedó coja, ciega, manca porque se fue su MITAD y se quedó sola, desvalida, inerte. 

Y necesitó ayuda, necesitó apoyo. 

Su pareja no estuvo a la altura en los peores momentos, no se sintió acompañada, ni reconfortada con un simple apretón de manos, una delicada caricia, o un suave beso, ni tan siquiera obtuvo palabras de consuelo por parte de él, o muy pocas y a destiempo. A consecuencia de ello se fue creando entre ambos una barrera de frialdad infranqueable. 

Sus hijos por el contrario, sobre todo su niña, estuvieron allí, su pequeña lloró con ella, se lamentó con ella y tampoco comprendió el mundo tan injusto donde habitaban. 

Con el transcurrir del tiempo ella no pudo ni tan siquiera acercarse al cementerio. Prefería conservar en su mente los recuerdos de su hermana viva, de su hermana sana.

Pasaron los años y fue superando, que nunca olvidando, el trauma por la muerte de su YO y en el momento más inesperado otro dolor, la muerte de su hermana mayor, así, de repente, sin ninguna enfermedad, aparentemente, que fuese motivo de su fulminante desaparición. 

Se había ido de nuevo el apoyo, el bastón, la que fue su sostén después de la muerte de su querida gemela…y de nuevo se enfadó, cuestionó su fe en Dios, sus creencias. ¿Por qué, por qué? 

Tuvo que hacerse la fuerte por sus ancianos padres. No paraba de pensar en el sufrimiento que tenían que padecer sus progenitores al sobrevivir a tres de sus hijos…no podía dejarse vencer por el dolor, tenía que fortalecerse por ellos, por sus padres, pero… 

... Era tan duro.

Solo han pasado unos meses de la muerte de su hermana mayor y ella, intenta seguir sobreviviendo, intenta volver a hacer una vida normal, intenta fortalecerse día a día. 

Algo se ha roto, ya no tiene la misma capacidad de Credo. Siguen asaltándole las dudas, pero sobre todo sigue enfadada con Dios y con la Virgen y espera… 

Espera volver a tener la fe que ha ido perdiendo y espera comprender, y mientras espera, sobrevive, porque no hay duda de que ella es una sobreviviente. 

Pero su mundo sigue roto en mil pedazos y aguarda a que se la pase el enfado.

Nieves Angulo

 

NOTA: Este post se lo dedico a M C B con toda mi admiración, respeto e infinito cariño.

 

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Qué difícil

Publicado 29/05/2012

Lo he hecho, he dejado la noche, he dejado la calle.N.Angulo,  nangulo.es,  putas,  sociedad,  dolor,  post,  blog, relatos, drama

Pero que difícil, no sabía que el día, la mañana, era tan difícil, no sabía que este mundo me iba a causar tanto miedo, tanta inseguridad, hasta ahora desconocía mi gran timidez ¿paradójico verdad? 

Yo, mujer que se supone curtida en mil batallas, en mil situaciones límite, en mil experiencias y me siento perdida….estoy tan perdida. 

He encontrado un trabajo, no me gusta mucho porque tengo que estar ante el público en un mostrador y tengo miedo de que me vean, de que me reconozcan. 

Ayer sin ir más lejos, me hizo un pedido un ex-cliente…¡madre mía!… me puse a temblar, ¿ y si dice algo, si me increpa, si me avergüenza? Pero él bajó la vista como hice yo, todavía temblando le pedí a un compañero que me sustituyese y me tuve que ir al baño a sosegarme, a calmarme. 

También me cuesta bastante relacionarme con los compañeros, me limito a saludarles y poco más, no quiero entablar amistad, no les doy pie para ello, hay un compañero que me mira mucho, me ha invitado a tomar café a la salida del trabajo, pero le he rechazado, no puedo…ahora no, es muy pronto, mejor sola, mi niño y yo, mejor sola. 

Me está resultando tan difícil, pero tengo que seguir, una vez tomada mi decisión he de continuar, por mi hijo…bueno… y por mi, para que algún día el niño no se avergüence de su madre, aún es pequeño pero ya hace preguntas, ¿por qué no vienes a buscarme al cole? ¿ por qué va la abuelita?, ¿por qué trabajas tanto? Tiene razón la criatura, apenas le veo, pero esto lo hago por él…algún día…algún día lo entenderá. 

No puedo acceder a puestos de trabajo más responsables, no terminé los estudios, fui al colegio hasta los doce años, mi preparación es nula, no sé de ordenadores ni de nada, no sé expresarme muy bien y tengo muchas faltas de ortografía. El miércoles que es el día que libro limpio dos casas, eso me ayuda a llegar a fin de mes.

He cambiado de barrio, en el otro piso recibía a algún cliente y no quiero toparme con ninguno. Este barrio es más barato y aunque el piso es un poco más pequeño para mi niño y para mí está bien. 

Pero que difícil me resulta. A lo mejor también tendría que cambiarme de ciudad, pero es que aquí tengo a mi madre que por suerte se hace cargo del niño cuando trabajo. 

Estoy yendo a terapia, el otro día conté lo del cliente que atendí en el trabajo y también hablé de mis miedos. 

Me dijeron que no tengo de qué avergonzarme, que el pasado, pasado está, que en todo caso quien se tendría que avergonzar sería él, mi ex cliente. 

Pienso que a lo mejor en terapia tienen razón, pero no puedo evitar lo que siento, vergüenza y temor de que alguien, algún día, se entere de que fui PUTA.

Nieves Angulo

Enlace: Mi web
 

 
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No veía su futuro

Publicado 30/04/2012

Ya desde niña les decía a sus amigas;  “yo voy a morir joven, no veo mi futuro”. N.Angulo,  nangulo.es,  suicidio,  depresión,  drama,  relato, blog,  post

La juventud pasó y ella no murió. 

Si murieron sin embargo sus ilusiones, motivaciones y esperanzas. 

Poco a poco fue perdiendo el buen humor. 

Poco a poco dejó de salir.

Poco a poco dejó a sus amigos.

Poco a poco se fue transformando en una mujer amargada a la que todo molestaba, todo sacaba de quicio. 

Sentía que estaba viviendo una vida no deseada. Este ya no era su tiempo. 

Ella que nunca había odiado a nadie se descubrió odiando a extraños. 

Dejó de escuchar música, una de sus grandes pasiones. Las melodías antiguas la transportaban al pasado, e irremediablemente, la embargaba una inenarrable  melancolía que culminaba en súbitos temblores y lágrimas. 

Dejó de amar a su esposo, ya no recordaba cuando ocurrió, si fue poco a poco o súbitamente. Sabía con certeza que primero dejó de estar enamorada y que posteriormente el amor se convirtió en cariño…luego nada, quizá indiferencia, quizá costumbre, quizá ambas cosas.

Dejó de lado el sexo ¿o fue el sexo quién la dio de lado? 

Dejó de mirar su cuerpo, la repelía su piel ajada y seca, sus carnes fofas y mates ¿Cómo se puede llegar a estropear un cuerpo de esta manera? Se preguntaba. 

No veía su futuro. 

No se veía identificada con la ancianidad de su madre y sí con la de su padre, pero no era la que ella deseaba. No quería pasar sus últimos años en este mundo de la manera en que dejaba pasar los días su longevo padre. 

Longevidad, no se veía longeva. 

No veía su futuro. 

Pero el futuro irremediablemente llegaba, porque era el minuto siguiente y el anterior ya era pasado y dejaba de ser presente. 

Siendo adolescente les decía a sus amigos; “El quitarse la vida no es de cobardes, por el contrario, hay que ser muy valiente para dar el paso, para elegir el momento y el modo de irte para siempre y sin mirar atrás”. 

Siempre pensaba en la muerte y cada día con más asiduidad. Pensaba en ella sin miedo, sin rechazo. 

Y el futuro llegó. El momento llegó. 

Una tarde tomó el autobús que iba a la playa que más la gustaba de su ciudad. En su pequeño bolso puso su documentación y unos cuantos somníferos, no se la olvidó coger algo de dinero, poco, lo justo para lo que tenía que hacer. 

Ya en la zona de la playa se acercó a una cafetería y pidió un botellín de agua fría. Con él en la mano se dirigió a la arena, se sentó y comenzó a tomar los somníferos mientras observaba la incipiente puesta de sol. Hermosa, como siempre. 

Los colores amarillos y naranjas que coloreaban el cielo, dieron paso a los malvas, morados y grises. 

Asombrosamente se la inundaron los ojos de lágrimas, ya estaba acostumbrada a llorar sin motivos aparentes, pero esta vez se quedó sorprendida y aguantó estoicamente su llanto, no quiso frenar su angustia ni su tristeza como hizo otras veces, dejó verter libremente las lágrimas que iban anegando sus ojos, empapando sus mejillas y se colaban por sus labios abriéndose paso hasta su boca, donde sintió su gusto salobre. Lloró y siguió llorando y de repente comprendió el porqué de sus lágrimas, el porqué de su llanto. Lloraba por los años vacíos, por las ilusiones perdidas, por el amor acabado, por la juventud perdida, por un cuerpo que no reconocía como suyo, por sus enfermedades, por su dolor, por el carácter amargado que se había asentado en ella sin apenas darse cuenta y que tampoco reconocía como propio. 

Se fue calmando y empezaron a hacerle efecto los somníferos. 

Se descalzó y dejó en la orilla su pequeño bolso. 

Se adentró en las frías aguas de la mar. 

Cuando ya casi no podía abrir los ojos vencida por la somnolencia, se tumbó flotando boca arriba encima de las suaves olas y sonrió al cielo estrellado y negro. 

Hubiese querido observar una luna llena por última vez y despedirse de ella, pero no pudo porque ésta se hallaba ausente. 

No quiso despedirse de nadie. 

Su cuerpo se fue alejando de la orilla y se sumergió lentamente en las profundas aguas.  

Por fin veo el futuro, por fin tengo paz. 

Siguió sonriendo mientras terminaba de hundirse. 

Nieves Angulo 

Enlace: Depresión

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Sin apenas darse cuenta

Publicado 26/10/2011

Nieves Angulo, nangulo.es, ligar en las redes sociales, sin apenas darse cuenta, peligros en las redes sociales, mujer, matrimonio, ligue, webcam, sexo, ciberespacio, sexo virtual.

Era atractiva, con un físico más que aceptable, pero ella lo ignoraba, no se lo creía.

Como en el caso de muchas mujeres, apenas disfrutó de la juventud.

Cuando abrió los ojos al mundo, se vio de repente casada y con hijos y era joven, muy joven.

Quiso comenzar a vivir y a tomarse la revancha por los años en los que estuvo “dormida”.

Salía, entraba, bailaba, reía...pero necesitaba más...

...Y descubrió las redes sociales.

Todo comenzó sin apenas darse cuenta.

Problemas sentimentales, matrimonio incompleto e insatisfecho.

Empezó a jugar en una red social de manera tímida al principio, de forma audaz al final.

Los hombres la seducían y ella los seducía a su vez.

Y se dirigió de cabeza como un tornado sin control hacia un mundo de juegos de seducción.

Erotismo por la webcam, video chat, mensajes subidos de tono, todo muy íntimo, muy sexual.

Ya no anhelaba hacer amigos en la red social con los que divertirse inocentemente como hacía al principio.

Ella quería otra cosa, quería más, mucho más, quería hombres que la proporcionasen sexo de la forma que fuese, bien de manera virtual o en el mundo real.

Por supuesto prefería amantes reales, anhelaba el contacto físico, en el fondo era romántica, pero estaba un poco perdida.

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Y siguió adentrándose en un mundo que la fue envolviendo, embrujando y enganchando.

Sus amigos de la red, los que sabían lo que ocurría, la fueron advirtiendo del peligro; “No cuentes donde vives. No les digas nada personal. El mundo virtual es maravilloso pero puede ser muy peligroso. Ten cuidado, te estás enganchando, si ellos quieren una puta que la paguen”...y así continuaron los consejos de los amigos que se preocupaban por ella.

Hubo temporadas que parecía que hacía caso a sus amigos. Echaba la culpa de todo a la red social.

Eliminó a algunos amigos que se entretenían con ella en estos juegos sexuales, a otros incluso les bloqueó, al menos era lo que contaba y casi, casi la creyeron.

Se volvió invisible en la red. Aparecía de manera fantasmal y apenas mantenía interacción con sus amigas y amigos.

Tenía otros modos, no necesitaba acudir a la red social. Contaba con su cámara y con el correo electrónico. Podía seguir flirteando sin que nadie la sermoneara.

Estaba inmersa en un mundo sórdido. Recibió amenazas, insultos, degradaciones ….y ella continuó.

Vivía en un pueblo pequeño, tenía marido e hijos. A éstos últimos a veces y de manera insensata, les hablaba de sus escarceos sin entrar en muchos detalles. ¡Menos mal!

Una fría mañana de diciembre apareció su cuerpo en una cuneta entre dos pueblos, desnudo, violentado y ultrajado de una y mil formas.

La policía siguió pistas pero no pudo dar con el autor o los autores de su muerte.

Era inocente, abierta, extrovertida, sencilla y confiada, o eso aparentaba al menos, de cara a los amigos de la red social. ¿Quién llega a conocer a alguien en profundidad?

Los que la advirtieron lloraron su pérdida, pero ni uno solo tuvo remordimientos de conciencia, ellos habían cumplido, la habían puesto en antecedentes del peligroso juego del que era adicta.

Descanse en paz.

Nieves Angulo

NOTA: Este relato es fruto de mi imaginación; pero cada día existen más casos como el que he narrado que hacen que esta historia parezca tan verdadera. Las redes sociales son un invento fantástico. Su utilización no nos tiene que hacer olvidar que tanto en el mundo real, como en el mundo virtual, existen peligros y hay que estar “ojo avizor”.

 

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No me guardes rencor

Publicado 25/10/2011

No me guardes rencor porque me vaya.Nieves Angulo, nangulo.es, no me guardes rencor, suicidio, depresión, desilusión, drama, pena, tristeza

 

Ha sido decisión mía.

 

No me voy en busca de un mundo mejor, porque no tengo el consuelo de que lo haya.

 

Para mí acabó el ciclo vital.

 

Para mí este es el final.

 

Ya no espero, ya no quiero, ni deseo, ni anhelo.

 

No me guardes rencor porque me vaya.

 

Ha sido decisión mía.

 

Ya no tengo excusas, ni motivos para quedarme.

 

Me embarga una tristeza infinita.

 

Por eso es tiempo de marcharme.

 

Me notas extraña.

 

Me preguntas qué me pasa y no sé que contestar.

 

Creo que simplemente se acabó mi ciclo vital.

 

No me guardes rencor cuando me vaya.

 

Ha sido decisión mía.

 

Llora lo justo, pues yo he llorado sobradamente por los dos.

 

Luego ríe por mí y vive tu vida.

 

Este mundo es una gran mentira, esta vida es una estafa.

 

Por eso alégrate cuando me vaya.

 

No guardes mis cosas, ni te martirices con recuerdos.

 

Quema las fotografías y tira o regala mi día a día, que ya es pretérito.

 

Los paseos son todo cuestas para mí, que me canso de subir.

 

Me aturde el teatro de la vida, ser actriz las 24 horas del día.

 

Hubo momentos en que fui feliz y estos fueron gracias a ti.

 

No te martirices pensando que algo hiciste mal, creyéndote culpable.

 

Ya no me brotan las risas, ni tan siquiera media sonrisa.

 

Por eso no me guardes rencor cuando me vaya.

 

Ha sido decisión mía.

 

 

Nieves Angulo

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No soy un trasto

Publicado 09/09/2011

 

Se creen que estoy sordo, peor aún, creen que estoy chocheando. Nada más lejos, ni estoy sordo ni he perdido la razón. Sin embargo hablan de mí como si no estuviese y con una frialdad que me hace daño.

 

Que triste es llegar a la vejez, pero no por cumplir años, eso es un regalo. Lo triste es como te apartan de sus vidas las personas a las que has querido y que aún quieres.

 

Mis hijos me reparten como si fuese un jamón; “yo lo tuve el mes pasado, ahora te toca a ti” o bien, “fulanito también es hijo suyo, que cara más dura tiene, pues si él no puede tenerlo un mes, yo tampoco”...y así una frase tras otra, yo delante y para ellos como si fuese un florero. Al menos podían tener la decencia de cerrar puertas o esperar a que yo no esté para hablar en esos términos, total, ojos que no ven....

 

La culpa la tuve yo, cuando murió  mi mujer, la persona que más he amado en mi vida, me abandoné un poco y me dejé manejar y llevar de aquí para allá, si, indudablemente la culpa fue mía.

 

Su madre y yo quisimos tenerlos, sobre todo mi hijo mayor fue buscado, fruto de un amor intenso. Mientras fueron niños no salimos a ningún sitio donde ellos no pudiesen ir, no fuimos a teatros ni otros espectáculos, tampoco salimos con amigos, renunciamos a muchos divertimentos por ellos, porque para nosotros eran prioritarios, había que cuidarlos y educarlos.

 

Pasamos noches en vela pendientes de su salud. Renunciamos a disfrutar vacaciones estivales, ya iríamos cuando se hiciesen más mayores y pudiesen disfrutar de lo que veían. Mis recuerdos no son un reproche, era nuestra obligación, nuestra elección, al fin y al cabo ellos no pidieron nacer.

 

Los educamos, los inculcamos buenos principios para que fuesen algún día adultos de bien, buenas personas y creo honradamente que no lo hicimos mal del todo.

 

Mis hijos son buenos chicos, quizá un poco egoístas, han olvidado con excesiva prontitud y facilidad que soy su padre, que les amé y sigo amándoles y veo que yo para ellos ahora soy un estorbo, poco menos que se juegan a los “chinos” con quién pasaré el siguiente mes y francamente no sé de qué se quejan. Gracias a mí, ellos pueden salir a divertirse porque el abuelo se queda con sus hijos y también gracias a mí, se ahorran una persona que cuide a sus niños cuando se van a trabajar, yo los mimo, los aseo, los alimento y los llevo de paseo...

 

¿Por qué entonces soy un estorbo?

 

Tengo mi dignidad y tengo mi pensión y no estoy dispuesto a seguir oyendo mes tras mes que hablen de mí en estos términos, ¡se acabó!

 

Soy feliz, ya hace cuatro meses que me fui. Ya hace cuatro meses que les escribí una nota haciéndoles participes de mi desprecio hacia su modo de tratarme. Ya hace cuatro meses que trasladé mi cuenta corriente a otro banco y además no he autorizado firma de ninguno de ellos. Ya hace cuatro meses que vivo en un apartamento con dos ancianos como yo y que estaban tan hartos de sus familias como yo de la mía...ya hace cuatro meses que soy feliz.

 

Estamos aprendiendo a cocinar, porque nos gusta. Para otras labores entre los tres pagamos a una persona y estamos a gusto.

 

Dentro de un tiempo, cuando recobre mi autoestima, cuando tenga fuerzas suficientes, les diré donde vivo y si quieren nos citaremos para vernos, pero lejos de aquí, no quiero que invadan ni mi piso, ni mi vida, ni mi intimidad.

 

Y no les echo de menos, por primera vez en años vivo por y para mí y la experiencia está siendo maravillosa, vuelvo a tomar el control de mi persona.

 

No pienso hacer testamento, que se peleen por los pocos euros que dejaré al final de mis días, porque pienso gastar todo en mí, para variar y disfrutar de mi vida como no hice antes.

 

Y a mis nietos que les cuide Rita “la cantaora”, yo ya cuidé de sus padres.

 

Me voy a jugar una partida de mus con mis compañeros de piso que ya empiezo a considerar mis amigos.

 

Soy feliz....jajajaja....soy feliz.

 

Nieves  Angulo

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Mi tito

Publicado 29/06/2011


Nieves Angulo, nangulo.es, abusos sexuales, menores, abusos a niñas, violación, niñas violadas, familiares violadores, padres, tíos, niños, abusos a menores

Primer día.

Hoy es mi cumpleaños y estreno este diario que me ha regalado mi tito, me han regalado muchas más cosas pero el diario me ha gustado mucho porque mi tito sabe que me gusta mucho escribir, siempre tengo hojas sueltas y cuadernos llenos de cosas que se me ocurren, mi tito dice que un día cuando sea mayor seré una gran escritora muy famosa jajajaja, todavía falta mucho para eso hoy he cumplido 6 años.

Realmente no es mi tito, pero es amigo de mis papis y le conozco ¡uff! desde que tengo memoria, siempre ha estado por aquí por eso le llamo tito, me lo pidió él hace muchos años cuando era pequeña jajajaja bueno, todavía soy pequeña ya lo sé.

Mi tito me quiere mucho y a mis papás también, se conocen desde que estudiaban juntos los tres en el mismo colegio y desde entonces son inseparables, mis papis confían en él más que en nadie, si alguna vez salen a cenar o tienen algún compromiso pues llaman a mi tito y él hace de canguro jajajaja me hace gracia esa palabra y entonces jugamos, es un juego de su invención que a mi no me gusta pero no se lo digo porque le haría daño que no jugase con él y me quiere mucho, soy su princesa, a veces lloro porque no quiero jugar y así llevamos con este aburrimiento desde que tengo 3 años.

Dice que el juego es nuestro secreto y me ha dicho que no se lo diga a nadie, que ni siquiera lo escriba en el diario, pero yo lo escribo aquí porque es mío y nadie sabe donde lo escondo así es que nuestro secreto está a salvo.

De todas formas necesito escribirlo porque a veces quiero decirle que ya no me gusta jugar “al juego” y como no puedo porque él me quiere mucho pues bueno yo no quiero hacerle daño, así es que lo escribo aquí y es como si se lo contara a alguien ¿no? pero ya me aburro, la verdad siempre me he aburrido, es un juego tonto y hace daño, yo con mis compis del cole no juego a eso y tampoco les puedo preguntar si ellos juegan en casa porque es un secreto entre mi tito y yo. 

Me voy a la cama que tengo sueño, mañana mis papis se van al cine, aprovecharé y le diré al tito aunque se enfade y le duela que ya no juego más, ya soy mayor tengo 6 años y no me gusta ese juego, ahora voy a esconder mi diario.

Segundo día.

Estoy escribiendo en el diario no he podido en todo el día, entre el cole, los deberes, son las ocho de la tarde y se han ido mis papás, estoy con el tito y me ha dicho que es hora del baño, ahora hablaré con él porque es en el baño donde quiere jugar, le he dicho que no, que ya me bañará mamá mañana que estoy limpia y no quiero jugar más, me está haciendo cosquillas para convencerme y subir al baño, pero le he empujado y me he puesto seria, me ha seguido haciendo cosquillas y yo aunque no quiero me río, me coge en brazos y sube la escalera hacia el cuarto de baño, la bañera ya está llena y yo no quiero meterme así es que me escapo y bajo las escaleras corriendo.

Me alcanza y se enfada mucho, me zarandea y me da un bofetón, me vuelve a coger en brazos y me mete en la bañera vestida y todo y me da besos de esos que no me gustan con babas y me hace tocarle el pito y yo estoy llorando porque es la primera vez que me pega, al final me quita la ropa y él se desnuda también, tiene el pito gordo, no me gusta, esta vez me voy a ir, intento salir de la bañera y lloro y grito y…OIGO la puerta de la calle, vuelvo a gritar, tito quiere salir de la bañera pero mis papis llegan antes de que pueda salir, lloro, abrazo a papá, mamá grita, papá me deja en los brazos de mamá y pega al tito y le insulta y no sé, ya no veo más porque estoy llorando mucho y mamá me lleva a mi habitación.

Mamá en la habitación me dice que llegaron tarde a la sesión de cine y les apeteció volver a casa, me seca muy bien, me abraza y me come a besos y las dos lloramos, yo sé porqué lloro pero no sé por qué llora mamá, me acuesta y me prepara un cacao, que bien me siento…me duermo.

Un día cualquiera.

Llevo muchos días sin escribir, ahora escribo desde otro diario, el otro lo tienen mis papis, me hicieron contarles el secreto y se lo dije llorando, bueno la verdad es que llorábamos los tres y se quedaron con el diario.

La verdad es que no recuerdo mucho de los días siguientes, papá y mamá me llevaron al médico y me miró “ahí”, luego estuve hablando con unas señoritas muy simpáticas y jugábamos a hacer puzzles o cosas parecidas.

Ahora voy a ver a un señor tres veces por semana, hablamos mucho, dice que hablar es bueno y que desaparecen los fantasmas y es que llevo un tiempo que tengo pesadillas, me despierto llorando y no quiero entrar en la bañera, mamá me dice que veo a este señor para que me vuelva a gustar el baño, pero no sé...

Sigo con mi vida y escribiendo porque me gusta, pero lo mejor de todo es que no he vuelto a ver al pesado del tito, me he dado cuenta que no me caía muy bien pero como era amigo de mis papis.

 

Nieves Angulo

 

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En sus mejores días

Publicado 02/03/2011

Nieves Angulo, nangulo.es, alzheimer, comprension, amor, paciencia, vejez, dolor, enfermedad, hijos, padres, enseñanza, sanidad.

 

En sus mejores días le dejamos que salga a la calle y se siente en un banco.

En los peores vamos al parque más cercano para que tome un poco de sol.

En sus mejores días se calza los zapatos y sabe que antes van los calcetines.

En los peores días le vamos conduciendo paso a paso para que ate los cordones de su calzado correctamente.

En sus mejores días nos saluda por las mañanas.

En los peores apenas pronuncia una palabra balbuciente.

En sus mejores días los ojos le brillan de contento y comprensión.

En los peores días le resbalan lágrimas de sus ojos opacos hacia las mejillas.

En sus mejores días camina seguro, fuerte, firme.

En los peores días sus pasos son vacilantes, a veces cae.

En sus mejores días podemos mantener una corta conversación conexa.

En los peores días nos pregunta lo mismo una y otra vez hasta el agotamiento o no habla.

En sus mejores días come él solo al menos una vez.

En los peores días sus manos torpes olvidan el camino del plato hacia la boca.

En sus mejores días lee un cuento a su nieto.

En los peores días le deletreamos el abecedario para que junte letras y forme palabras en la pequeña pizarra.

En sus mejores días orina y defeca en el water.

En los peores días le ponemos pañal hartos de limpiarle continuamente.

En sus mejores días se reconoce en el espejo.

En los peores días no nos conoce.

...Y es que a veces nos hartamos y olvidamos.

Olvidamos que él siempre nos llevaba a pasear y a tomar el sol.

Nos olvidamos que nos enseñó a acordonar nuestras deportivas.

También olvidamos que contestaba a nuestras mismas preguntas una y otra vez, incansablemente.

Se nos olvida que nos enseñó a usar el water para dejar atrás el orinal, a las niñas sentadas en la tapa, a los niños a subirla y luego bajarla...¡ah! y tirar de la cadena.

Olvidamos que nos ayudó en las tareas escolares y cuando algo nos resultaba difícil, él nos lo explicaba hasta que comprendíamos.

Nos olvidamos que nos puso el pañal, lavó nuestro culo y espolvoreó talco en él para evitar escoceduras e irritaciones.

Es doloroso pasar por esto. Para él cuando lo comprende en sus días buenos y para nosotros que lo comprendemos.

Pero siempre, invariablemente, en su cara asoma una gran sonrisa, como de gratitud, como de dar gracias a la vida.

No debemos olvidar el hombre que era.

Solamente recordando el hombre que fue, ayudaremos al hombre que es hoy. 

Porque nos estamos quedando sin sus mejores días.

Y no olvidarnos de amarle siempre.

Enlace: Vídeo Alzheimer muy hermoso

Nieves Angulo

 

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Como siempre

Publicado 11/02/2011

 

Nieves Angulo, nangulo.es, maltratador, violencia doméstica, violencia de género, mujer, maltrato, pareja, denunciaAyer volvió a llegar tarde a casa, oliendo a alcohol, se metió en la cama e intentó abrazarme, yo suavemente me aparté y me hice la dormida, todo, para que él, no se enfadase, una vez más, no dio resultado la "treta", me agarró un pezón y se puso encima de mi, yo no aguantaba el olor que desprendía, ni el dolor, ni su peso, ni a él. Se salió con la suya y como venía caliente me "folló"; hasta a mí, me avergüenza esta palabra, pero qué voy a decir ¿qué me hizo el amor?, ya hace años que no hacemos el amor, que no hay amor entre nosotros.

Cuando terminó, me quise dar media vuelta y llorar tranquilamente, pero no me dejó, también venía dicharachero y con ganas de bronca, empezó a insultarme, a decirme que parecía una "puta", que me limitaba a abrirme de piernas, que no le abrazaba, que para hacerlo así, se iba a un prostíbulo, o se lo hacía con una muñeca hinchable; cometí el fallo de contestarle y le dije que se fuese a la "casa de putas" y que a mí me dejase en paz, (error), me abofeteó y después me tiró de los pelos y me sacó de la cama, yo no quería gritar porque mis hijos estaban en la habitación de al lado, así es que, una vez más, aguanté lo que vino a continuación; insultos, puñetazos y luego más tarde, mucho más tarde, mis lágrimas y su arrepentimiento, abrazos, pedir perdón, te quiero, eres la mujer de mi vida, etc... y vuelta a empezar, como siempre.

Esa noche, como otras tantas noches, me fui a dormir a la cama de mi hija pequeña.

Al día siguiente, a mediodía, cuando vino a comer, me trajo un regalo muy caro y una planta ornamental, me besó y aquí no ha pasado nada, como siempre.

Aquí estoy, ocultando a mis hijos y al resto de mi familia este calvario, oigo en los programas de la televisión, en los informativos, o leo en la prensa, que hay que denunciar. ¿Pero dónde voy, cómo lo hago?

Hace años que no estoy en el mercado laboral, no estoy al día, no sé de ordenadores, mis hijos todavía son pequeños y me necesitan. Además pienso, ¡vale!, denuncio y consigo la separación, pero ¿es tan fácil?, no, creo que no, que lo más probable es que termine huyendo de mi casa, de mi barrio o ciudad, para que él no me encuentre, que tenga que ser yo la que abandone mi casa, la que desestabilice a mis hijos y la que un día aparezca muerta en cualquier sitio.

También pienso, ¿no sería más fácil acabar con su vida?, total, "muerto el perro, se acabó la rabia". 

El mundo está hecho de tal manera, que seguiría siendo yo la desgraciada y además en la cárcel.

Quizá, algún día, cuando mis hijos sean mayores y la sociedad realmente proteja a las mujeres en mi situación, quizá, ese día, me atreva a dar el paso y marcharme lejos con mis hijos.

El mundo es injusto, la vida está montada de una manera que no entiendo, tendría que volver a nacer para entender ciertas cosas; si una mujer es víctima de “malos tratos”, ¿por qué tiene ella que abandonar su hogar, ¿por qué tiene que ser ella la que huya, cambie su vida y sus costumbres?, ¿por qué tiene que llevar ella un móvil o una pulsera, así dicen en la “tele”, para ser localizada en caso de peligro?, ¿no es ella la víctima?

Mi nivel cultural no es muy alto, pero hasta yo llego a la conclusión, de que estas medidas son ineficaces para proteger a una maltratada y evitar un terrible desenlace, que acabe en su muerte.

¿No sería más justo que fuese el maltratador el que llevase un sistema de localización, por ejemplo, un chip subcutáneo?, no digo tonterías, he oído que existen estos artilugios.

¿No sería más justo, que en el momento que se cursa una denuncia, se impida al maltratador acceder a la vivienda conyugal, hasta que se investigue? Ya sé, ya sé que existen denuncias falsas, por eso digo, hasta que se investigue, ¡total!, normalmente a las personas que delinquen o que están bajo sospecha de delinquir, se las detiene, hasta que demuestran su inocencia, ¿por qué es distinto en estos casos?

He oído de jueces, que han sentenciado que la maltratada, viva con su maltratador, después de una denuncia...¿Cómo pueden dormir tranquilos estos jueces?

No lo tengo fácil, así es que, por desgracia para mi, he decidido seguir con mi maltratador, hasta que acabe con mi vida, o decida si acabo yo con la suya.

Como siempre.

 

Nieves Angulo

 

NOTA. Este relato es fruto de mi imaginación. No quiero dar un mensaje derrotista ni mucho menos, todo lo contrario, HAY QUE DENUNCIAR, pero lo que también es cierto, es que hay muchas mujeres en la situación descrita en este post y que las autoridades siguen sin dar con la solución a esta situación tan horrorosa.

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Aguanté

Publicado 04/02/2011

Nieves Angulo, nangulo.es, relatos, drama, muerte, madre, hijos, adolescentes, ley del menor, adolescentes delincuentes, violencia. Aguanté.Era viernes, aguanté hasta la una de la madrugada sin llamar a nadie, nerviosa perdida, preocupada, pero... bueno, aguanté, me sabía mal despertar en medio de la noche a mi hermana, a los amigos...aguanté.

A las dos de la madrugada ya no aguanté, ya no pude más y llamé a casa de su mejor amiga; la madre fue muy amable, pasado el susto inicial, llamó a su hija para que se pusiese al teléfono. Un minuto más tarde, se puso la niña, con voz bronca y somnolienta me dijo que se despidió de mi hija a mitad de camino entre su casa y la mía, como hacían siempre y que eran las diez de la noche.

Me dieron las tres de la mañana haciendo llamadas, los padres de sus amigos fueron amables, les pedí perdón por la hora de llamada, todos sin excepción me dieron ánimos.

Mi hermana llegó a las cuatro de la mañana, nos fundimos en un abrazo, estando ella a mi lado me sentí con fuerzas para llamar a la policía.

El agente que me atendió por teléfono me pidió calma, me dijo que me relajara, que los chicos jóvenes a veces no miran el reloj y que mi hija seguramente se encontró con otros amigos y siguieron la “marcha”; yo le decía al policía, que mi hija no hacía esas cosas, que era muy sensata y formal, pese a sus 16 años y que me hubiese llamado por teléfono para evitar mi preocupación.

Llegaron dos policías nacionales a casa cerca de las cinco de la mañana, se disculparon alegando que era la madrugada del viernes al sábado y tenían mucho trabajo.

Tomaron nota de los nombres de los amigos de mi hija, de sus teléfonos, me preguntaron si mi hija tenía Internet, si chateaba habitualmente...en fin, no paraban de preguntar, entiendo que era su trabajo, pero yo quería que saliesen a la calle a buscar a mi hija y se dejasen de tanta pregunta. Me recomendaron que descansase un poco; ¿cómo iba a descansar sin saber dónde estaba mi pequeña? Y se marcharon, tenían mucho trabajo.

Cerca de las siete de la mañana, ante los apremios de mi hermana y gracias a media pastilla para dormir, me metí en la cama, pude descansar hasta las doce de mediodía, recuerdo, que antes de dejarme vencer por el sueño, pensé, que era lo mejor, dormir, descansar, estar fuerte para lo que pudiese acontecer en las próximas horas.

Este fue el primer día de la desaparición de mi hija, una hermosa adolescente de 16 años, a la que yo adoraba por encima de todo.

Lo que ocurrió en los próximos días fueron una serie de idas y venidas por parte de la policía, de dormir pocas horas y por obligación, de muchas lágrimas y ataques de nervios. Por suerte no estuve sola en ningún momento, primero mi hermana, posteriormente su marido también y algunos padres de los amigos de mi hija, todos dándome ánimos y haciéndome mucha compañía, yo echaba de menos el abrazo de mi marido, pero había fallecido.

Encontraron su cuerpo en una escombrera, no me dejaron verlo, mejor que la recordase como la había visto el último día, me dijeron.

Detuvieron a dos adolescentes, no quiero entrar en las pesquisas de la policía, ni tampoco de los pasos que dieron hasta encontrar a los culpables, que no son presuntos, son culpables porque confesaron a las pocas horas de su detención.

No eran amigos de mi niña, eran unos desconocidos que simplemente pasaban por allí y mi hija tuvo la mala suerte de encontrarse con ellos, a pocos metros de nuestro portal.

Según me contó la policía, la obligaron a entrar en el coche (robado, ellos eran menores), la llevaron al vertedero, al final no sé si era una escombrera o un vertedero, que más da, para mí es lo mismo, porque arrojaron a mi pequeña ahí, como si fuese basura, para ellos era basura, la golpearon, la violaron y la robaron los pocos euros que llevaba encima.

Hoy estoy aquí, a las puertas del Juzgado, donde los traerán en unas horas para que sigan contando detalles de cómo mataron a mi nena.

Yo no les perdono, no les disculpo, no esperaré a que los lentos engranajes de la justicia, se pongan en marcha, no esperaré a que sus abogados amparándose en que son menores, consigan una pena mínima para estos canallas.

No, no aguantaré ni un día más.

Aquí estoy, con un cuchillo afilado, muy afilado, no podré matar a los dos, pero al menos a uno de ellos, me lo llevaré por delante; es posible que me maten o en el peor de los casos que me detengan, pero no lo harán antes de acabar con la vida de uno y ojalá, me de tiempo a matar al otro también, pero no lo creo.

Digo en el peor de los casos porque me gustaría morir, pero si me detienen, no me importará ir a la cárcel, no tengo nada que perder.

Mientras tanto espero...aguanto.

 

Nieves Angulo

 

NOTA: Este relato es fruto de mi imaginación. No soy madre, pero sé de sentimientos.

 

Enlace: Mi web, mis relatos

 

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