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En un día como hoy, hace muchos años

Publicado 24/02/2016

Nieves Angulo, nangulo.es, cumpleaños, Museo del Prado Madrid, Paseo del Prado Madrid, poliomielitis, polio, George Bernard Shaw, juventud, vejez, amor, pasión, humor.

Una servidora venía al mundo atada al cordón umbilical de Doña Concepción, ya experta, pese a su juventud, en el arte de parir. De hecho, tan experta era, como me contó en repetidas ocasiones, que no me parió, salí yo sola en la camilla que la llevaba al paritorio y creo que no me llegué a caer de dicha camilla, gracias al cordón que nos unía y a los rápidos reflejos de la comadrona, o sea, a mi no me parieron con dolor y esto siempre me lo ha agradecido mi madre (ayer 5 años y 5 meses de su fallecimiento).

Pese a que me vi afectada del virus de la poliomielitis a la temprana edad de 6 meses, virus que me acompaño empecinadamente hasta que cumplí los 6 añazos; como digo, pese a ello, tuve una infancia feliz o al menos así la recuerdo. Sin traumas ni complejos.

Por suerte este malévolo virus se contentó con afincarse exclusivamente en mi pierna izquierda y como me hicieron varias intervenciones quirúrgicas, ¡se jodió, porque lo frenaron!! Solo tengo una leve cojera.

A los cuatro años pisaba por primera vez el colegio, sito en el Paseo del Prado, Madrid. Hasta los 6 años tuve más absentismos (no deliberados, sino obligados), de los que me hubiese gustado, pero qué se le iba a hacer.

Siempre he sido algo gamberra. Reconozco que teniendo un arma de destrucción masiva como la que yo tenía, un aparato ortopédico que era un armatoste de acero y cuero, lo usaba a diestro y siniestro contra las compañeras, por ejemplo: poniendo la zancadilla a alguna que me cayese un poco “gorda” jejejeje, también la utilizaba para saltarme las clases de gimnasia. En el momento que el aparato desapareció, la gimnasia se arraigo en mi vida a modo de sesiones matinales, al final hasta me gustaba y se me daba bien, salto de plinto, finta por aquí, posturita por allá.

No guardo malos recuerdos de mis entradas y salidas hospitalarias, todo lo contrario, me recuerdo yendo por los amplios pasillos y entrando a todas las habitaciones a saludar o jugar con otras enfermas, seguro que también tendrían muchas horas de soledad, creo que por este motivo tuve que desarrollar la imaginación y desde luego la tengo a raudales.

Esta manía de entrar a saludar, me duró años y años, como ya no saludaba por los pasillos del hospital, lo hacía en mi calle. Cuando salía del colegio, iba de puerta en puerta de todas las tiendas, colmados o negocios saludando y abrazando a todo el mundo, sana costumbre que conservé hasta que llegó mi adolescencia; ya era casi una mujer y no podía abrazarme hasta a los postes telegráficos ¿no? Esto me decía mi madre, pero yo seguí abrazando a todo el mundo porque eran personas a las que quería y me querían desde que era apenas un bebé (que no se entere nadie).

¡¡Ay, los abrazos!! Como se han ido perdiendo estas costumbres, pienso que la gente ya no se abraza como antes o quizá esté equivocada por creerlo así...no sé. A mí me sigue gustando abrazar y besar, con razón de pequeña mis hermanos me llamaban “empalagosa y sobona”...bueno, pues vale.

No sé vosotros, pero a mí, si me dieran a elegir me quedaría entre los 30 y los 40 años. Físicamente todavía estás bien y el cerebro está maduro, en plena ebullición, salvo raras excepciones ¡claro! Pero hay que seguir cumpliendo, es el ciclo vital.

Como decía George Bernard Shaw, me parecen sabias e irónicas sus palabras: “La juventud es una enfermedad que se cura con los años” jajá. Yo, ya estoy curada.

Os diré ahora que no nos oye nadie, que no me siento vieja en absoluto. Físicamente tengo achaques y daños colaterales, más debidos a golpes, caídas y accidentes que a los causados por la propia edad.

Mentalmente me siento mejor que nunca, más experta y con una visión del mundo y la vida que me ayuda a tolerar el día a día.

En fin, no me enrollo más que tengo muchas cosas que hacer, entre otras, ponerme estupenda para celebrar este día.

Hoy mi deseo es seguir cumpliendo años, no es así todos los días, semanas, meses y años, hay días que me gustaría irme de este mundo de una vez por todas, sí, como lo leéis. Las personas que sepan de dolores insufribles a diario lo entenderán ¿o no?

Ya que estoy, deseo cumplirlos en la compañía de Ángel mi compinche del alma, mi confidente, mi compañero de vida, mi amigo y más, mucho más

Sobre todo deseo estar y seguir lúcida para disfrutar de estos cumpleaños.

Un brindis

 

Nieves Angulo

Fotografía: Mi bautizo. Soy el bebé que porta una señora estupenda en la izquierda de la imagen, no se me ve, estoy envuelta, muy envuelta. Hacía frío.

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