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En el fondo, pocas bromas con ellos

Publicado 21/01/2016
 
 
Nieves Angulo, nangulo.es, felinos, gatos, bufido, arañazos, oscuridad, ojos, ojos felinos, ojos verdes, miedo, terror, relatos, cuentos, blog.
 
 
Cuando era niña, no me gustaban los gatos, me daban miedo.
La culpa era de un gato negro que vivía en mi edificio, pertenecía a la señora que vivía en la portería.
Normalmente le tenía encerrado, pero alguna vez deambulaba por el edificio, sobre todo por las noches.
Era negro, con unos ojos verdes claros maravillosos, casi transparentes que brillaban en la oscuridad como dos esmeraldas, daba escalofríos verlos ahí, en medio de la escalera, solo los ojos, el resto del cuerpo, hasta que no encendías la luz del portal, no existía.
Muchas veces se me tiró encima, algún que otro arañazo me llevé en las piernas y los brazos; mis hermanos también fueron damnificados, también le temían.
Se llamaba "titi".
En invierno como anochecía pronto, no me atrevía a entrar en el portal por si de repente aparecían como de la nada ese par de ojos ya que sabía que no venían solos, venían acompañando a un cuerpo elegante, armonioso y con unas pequeñas garras que contenían unas uñas muy afiladas.
Mirar ese par de ojos y escuchar su bufido en medio de la oscuridad, os aseguro que no se olvida fácilmente.
A veces esperaba pacientemente en la calle a que llegara un vecino adulto y encendiese la luz, me pegaba al morador y subíamos juntos las escaleras.
Las más de las veces, hacía de tripas corazón y recuerdo que si veía al “titi” en el portal, subía las escaleras a toda velocidad, despavorida y no descansaba hasta llegar a la puerta de mi piso, toda una hazaña tratándose de un quinto sin ascensor.
En esa carrera infernal a contrarreloj, era cuando el gato aprovechaba para lanzarse encima y emprenderla a arañazos, yo llamaba a la portera y a veces salía y regañaba al felino y otras veces pasaba olímpicamente.
Ahora veo a los gatos como lo que son, como bellos animales de compañía.
Ya no les temo.
Aunque en el fondo...pocas bromas con ellos, sigo manteniendo una prudente distancia, no vaya a ser…

Nieves Angulo