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Toda la verdad sobre Juana la loca (III)

Publicado 08/01/2016

 

Nieves Angulo, nangulo.es, Juana I la loca, biografias, España, humor, reyes católicos, Luxemburgo, Tirol, casa de Austrias, Brujas, Borgoña, Brabante, Holanda, amor, locura.Nieves Angulo, nangulo.es, Juana I la loca, biografias, España, humor, reyes católicos, Luxemburgo, Tirol, casa de Austrias, Brujas, Borgoña, Brabante, Holanda, amor, locura.

 

Juana habló con Prudencio para precipitar su huída de palacio ante la inminente boda; él dijo que lo tenía que volver a pensar detenidamente porque se había dado cuenta del riesgo que corrían, sobre todo él, que podía terminar muerto.

Después de esta charla, ocurrió lo que fue calificado como segundo ataque de locura de Juana, que como ya sabemos no eran tales, sino berrinches de niña mimada, consentida e histérica.

Iba de un lado para otro por los jardines y por palacio comportándose como una orate y sin dar explicaciones.

Los monarcas asustados por las carreras de Juana por todas las habitaciones de palacio, por sus chillidos y por los tirones de pelo a los que se sometía ella  misma, entre otras extrañas conductas, decidieron mandarla a uno de los castillos que tenían por tierras castellanas y encerrarla por unos días en uno de los  torreones.

Mientras Juana permanecía encerrada, los monarcas, preparaban sus esponsales con Felipe I, hablaban con sus asesores y se cuestionaban sobre la posible locura  o posesión demoniaca, como apuntó un clérigo,  que poseía a Juana.

Por supuesto decidieron ocultar el hecho a su futuro esposo, ambicionaban esa unión y tenía que ser cuanto antes.

El tiempo que pasó Juana I encerrada en el torreón, fue un sufrimiento tremendo para ella, pero no por el encierro en sí, sino porque no podía ver a Prudencio ni fornicar con él, esto hacía que estuviese todo el día furiosa, desquiciada y aunque se masturbaba a todas horas, no encontraba suficiente solaz.

Mientras tanto por el castillo no paraban de correr rumores de su locura.

Al cabo de tres meses volvió a palacio porque ya habían preparado los monarcas el viaje que la llevaría hacia su nuevo destino.

Juana habló con los RRCC y les preguntó el por qué de esta boda con Felipe I.

Sus padres la explicaron que lo que pretendían con esta unión, era fortalecer su poder ya que el  hijo del emperador Maximiliano I y María de Borgoña, era de vasta cuna y esto unido a la herencia de innumerables títulos nobiliarios: duque de Borgoña, de Luxemburgo, de Brabante, de Güeldres y Limburgo y conde de Tirol, Artois y Flandes, hacían de Felipe I,  el candidato perfecto para ser su futuro esposo, sin olvidar que su familia tenía muchísimo dinero y patrimonio.

Juana volvió a intentar la estrategia de convencer a sus padres para tomar los hábitos, pero éstos, no tragaron.

En los días que precedieron al viaje, anduvo buscando al chambelán por todos los rincones de las estancias palaciegas, pero su búsqueda fue infructuosa, sobraban rincones donde poder esconderse y así lo hacía Prudencio que no quería volver a saber nada de Juana porque le interesaba seguir en Palacio, única forma de hacer carrera para aspirar a  un buen futuro

Abandonó España  sin volver a saber nada de Prudencio, su primer amor, sin copular y más desquiciada que nunca y con una nueva preocupación.

¿Se daría cuenta su futuro esposo de que había sido desvirgada?

Tenía tan solo 16 años cuando emprendió el viaje que la llevaría a conocer a su prometido y posteriormente marido, Felipe I “El Hermoso”.

 

Nieves Angulo

 

 

Enlaces: Capítulo II

              Capítulo I

              Introducción

              Felipe el Hermoso