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Toda la verdad sobre Juana la loca (II)

Publicado 07/01/2016

Nieves Angulo, nangulo.es, península ibérica, toledo, Felipe I el hermoso, lenguas romances, reyes católicos, juana la loca, locura, amor, palafrenero, chambelán, camarlengo.

 

 

Juana I, se enamoró de Prudencio  apenas sin darse cuenta.

Pru, como enseguida empezó a llamarle Juana, era un adolescente de apenas 17 años que trabajaba en palacio como chico para todo, así lo denominaríamos hoy día.

El rey que vio enseguida lo avispado que era el muchachote, tan pronto le utilizaba de palafrenero, como de chambelán o camarlengo.

Era éste gentilhombre de cámara un joven muy atractivo y ella le veía por palacio, tan pronto acompañando a su padre mientras sujetaba las bridas del rocín que montaba el monarca por los jardines, bien ayudándole en la cámara o atendiendo a otras necesidades del rey.

Al principio, cuando coincidían, apenas intercambiaban una tímida mirada, pero la cosa fue a más y empezaron a hacerse los encontradizos.

Comenzaron a hablar, el joven Prudencio tenía una vasta cultura general, pero, poco a poco, fueron intimando en las conversaciones, éstas se hicieron más personales, también se cogían de las manos siempre que tenían ocasión y pronto cuando quisieron darse cuenta se estaban besando en los labios, de manera casta primero y más apasionadamente después, sintiendo ambos púberes sensaciones mágicas recorrerles el cuerpo…

…y escucharon a sus cuerpos.

El monarca dormía la siesta religiosamente todos los días un par de horas y ellos aprovechaban ese tiempo para pasarlo juntos, por supuesto se escondían ante las miradas del resto de la corte, sobre todo en las caballerizas reales, también por los laberínticos jardines de Palacio. No hubiese estado bien que los viesen juntos, nada más y nada menos que Juana I, con un vulgar palafrenero mayor.

A los tres meses de conocerse, Juana I, invitó al joven Prudencio a sus aposentos y allí dieron rienda suelta a su incontenible pasión.

Juana fue desflorada por Prudencio cuando ésta contaba con apenas 15 años y nunca fue más feliz o al menos así lo creía ella.

La adolescente, pronto se dio cuenta que la encantaba el sexo de una manera irrefrenable y empezó a perseguir al atractivo Prudencio por los largos pasillos de Palacio, por las bodegas y los laberínticos pasadizos angostos de los jardines, por las cuadras y allí donde le viese, si estaban solos se le echaba encima, textualmente.

La reina Isabel, empezó a notar en su hija ciertos cambios y observó que de vez en cuando le daban a la niña ciertos sofocones, que si no hubiese sido porque no estaba en edad, la monarca hubiese pensado que Juana padecía los síntomas de la menopausia. Sin más dilación habló del tema con el rey.

Juana por su parte,  para disimular y despistar a la corte, pero sobre todo a sus padres, que la miraban de una manera extraña,  empezó a propalar el bulo de que quería ingresar en un convento a la mayor brevedad posible y así jugar al despiste.

Ella sabía o sospechaba que los RRCC no consentirían tamaña insensatez y que tarde o temprano la casarían con algún otro noble, para realizar así, un enlace lucrativo.

Los amoríos entre Juana I y el chambelán Prudencio, continuaron hasta que ella cumplió 16 años y recibió una triste noticia… los monarcas la querían desposar con Felipe I.

Ella sospechaba algo por conversaciones que sus padres interrumpían cuando se acercaba a ellos en mitad de alguna charla y éstas paraban ipso facto, por ello, empezó a preparar su huída con Pru…como le llamaba en la intimidad de sus aposentos; estando concentrada en dicha preparación es cuando la notificaron su inminente desposorio con el hijo de Maximiliano I de Habsburgo.

 

Nieves Angulo

 

Enlaces: Capítulo I

              Introducción

              Biografía de Juana I la loca