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Coplillas medievales II - Final

Publicado 21/03/2013

(En que los juglares recorren Castilla entonando estas coplillas) N.Angulo,  nangulo.es, historias, humor,  trovadores,  juglares,  medievo,  medieval.  coplillas medievalle II

El tiempo pasó, más el trance no se olvidó. 

Los trovadores, trovas creaban y los juglares se las robaban. 

De todos es sabido, pues ya es leyenda, su encarnizada contienda. 

Los trovadores tiraron la toalla, pues los juglares presentaron batalla. 

Y al fin todos los ciudadanos se enteraron y con atención escucharon

estas coplillas que recorrieron desde Aragón a las dos Castillas. 

(Lo que ignoraban vuesas mercedes de los siguientes aconteceres) 

-“Ella no miraba, ella no veía, todo la confundía. 

En pos del Conde corría al salir del templo, 

y la arrepentida Sarandonga siguió su ejemplo. 

Cuentan las lenguas que la joven tropezó, 

cayó, se desmayó y al nonato casi malogró. 

Al pronto con furia y sin dilación del suelo se levantó, 

su carrera prosiguió pero Asereje desapareció. 

Vagó por las calles en busca del Conde, ¿dónde, dónde se esconde? 

Pasaron los días y el Conde no aparecía. 

Triste, sola, embarazada y por todos abandonada, 

Sinforosa tomo una decisión, al mundo y al sexo renunció, 

a un convento de clausura al pronto ingresó. 

Cuando a su bastardo parió, le dio en adopción. 

Pasaron los años y Sinforosa casi santa se volvió, 

rezó y acató su destino con fervor y sumisión. 

Cuentan también las lenguas que Sarandonga 

los favores de la corte y de la nobleza perdió. 

Arruinada y por todos despreciada, se suicidó. 

Del Conde Asereje de Aguamanil, poco se sabía, 

unos y otros especulaban con algarabía 

más mucha y gran duda al respecto había. 

Transcurridos unos años el Conde señales de vida dio. 

Anduvo por las Américas y más rico y poderoso retornó. 

Más sabio y menos crédulo se tornó. 

En ese tiempo Próculo sus estudios terminó, 

en Consejero y mano derecha del Conde se convirtió. 

Y aquí terminan estas coplillas medievales

escritas por trovadores, robadas y contadas por los juglares, 

que harán las delicias de los adultos y los chavales”. 

Nieves Angulo 

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Coplillas medievales II - Sexta parte

Publicado 15/03/2013

(En que todo da un giro de 180º) N.Angulo,  nangulo.es,  coplillas medievales II,  trovador,  juglar,  época meideval,  humo

Sarandonga entre hipos y lágrimas de arrepentimiento, 

todo lo acontecido y elucubrado narró, con sentimiento. 

La novia abandonada también lloraba en ese momento, 

su rostro enrojecía, adquiriendo el color otoñal del sarmiento. 

Más Sarandonga implacable prosiguió sin miramiento. 

-El Conde a la moza Sinforosa con el corazón amaba, 

pero ella, junto a una servidora, con artimañas le engañaba. 

(Voces de los invitados) -¡Qué alimaña, vaya maña! 

-Prosigo- Por este triste acontecer, boda no ha de haber, 

el hidalgo ya anda muy lejos, por tierras del bereber. 

El de Aguamanil una misiva me ha hecho llegar 

Y mi menda a sus deseos de lectura se ha de plegar. 

En ella dice que su promesa de boda rompe, Sinforosa todo corrompe. 

La púber fuera de sí a Sarandonga se acerca y la interrumpe. 

-Callad, vieja lenguaraz sois peor que las alimañas. ¿No tenéis entrañas? 

Ya barrunto que esto es conspiración que lleváis a cabo sin dilación, 

Solo son infamias que contáis con ostentación ¡detened esta propagación! 

Sinforosa retrocedió para apoyarse en la pared de piedra berroqueña. 

Sentíase desfallecer, pequeña, su cara se iba tornando marfileña. 

-Yo no fui, yo no fui- susurraba Sinforosa, presintiendo su destino. 

-¡Pardiez, a fe mía que fue ella!- decía el Conde mirando a la bella-. 

Como veréis de aquí no me moví desde el confesionario todo oí. 

-Perdonadme mi señor, arrepentida estoy, toda vuestra soy. 

-Callad maldita, vuestra insolencia no me hace daño, ya no os extraño, 

no más marañas, decid la verdad, dejaos de patrañas, 

solo sea una vez en la vida, por el ser que lleváis en las entrañas. 

Dando media vuelta Asereje y Próculo, el templo abandonaban. 

Corrían en pos de ellos Sarandonga y Sinforosa. Los invitados callaban. 

Continuará…

 

Nieves Angulo

 

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Coplillas medievales II - Quinta parte

Publicado 14/03/2013

(Día de boda, de trovadores cantos y odas) N.Angulo,  nangulo.es,  humor, coplillas medievales II,  trovador,  juglar,  medievo, cuentos

¡Ya suenan clarines, laúdes y trompetas! 

Se oyen murmullos y risas indiscretas. 

¡Ya lanzan al paso de la novia flores de azahar, 

también lirios del valle, que detalle! 

¡Ya blanca y radiante va Sinforosa, 

un poco nerviosa, pero qué fermosa, qué actuosa! 

¡Ya camina por el pasillo engalanado, altiva, consentida! 

¿Pero qué ocurre? el de Aguamanil no da señales de vida. 

Al verla avanzar por el templo, las damas anhelaban seguir su ejemplo. 

Más Sinforosa tiembla y empalidece pues el Conde no aparece. 

Próculo y el Conde lejos no están, hasta ellos llega el tantarantán, 

escondidos se hallan en un confesionario cerca del altar. 

A lo lejos otra linda musiquilla empieza a sonar, 

confundiendo e intrigando a todo el personal. 

Los invitados entretenidos se miran unos a otros ¡que poco devotos! 

Sarandonga en la Iglesia penetra, en lugar del de Aguamanil, 

con dos apuestos trovadores de aspecto juvenil y varonil. 

Nerviosa Sinforosa está ¿Qué pasa, qué hace ahí esa alcahueta senil 

luciendo en su faz ese rictus, esa mueca ratonil? ¡Ay de mí! 

El Conde las observa y sonríe ¡que deseos de clavarlas el serranil! 

Sarandonga ruega  silencio y Sinforosa la mira con desprecio. 

Los trovadores se postran de hinojos, sin apartar de la púber los ojos. 

En un tono más bien bajo, tocan la flauta y el rabel. 

Sinforosa se remueve cual serpiente de cascabel. 

¿Qué puede Sarandonga pergeñar, acaso la va a delatar? 

De repente sonó en el templo la voz de la alcahueta 

con un poco de agitación pero de modo conciso, a los invitados pidió permiso. 

-Muchos ya me conocéis, mi nombre es Sarandonga Quincoces. 

¡Shhh! silencio y atención os ruego, no quiero dar voces. 

Esta es la trova que cuenta la historia de un engaño inusual, 

he venido hasta aquí a confesar una terrible maldad, con todo mi pesar. 

Se oyen voces en sordina entre la concurrencia. 

Sarandonga habla de nuevo – Os ruego paciencia. 

Sinforosa respira agitada y tiene pálida la tez 

Una anónima voz increpa a la alcahueta -¡Qué desfachatez!. 

Continuará…

 

Nieves Angulo

 

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Coplillas medievales II - Cuarta parte

Publicado 13/03/2013

(En que los planes de las arpías dan al traste) N.Angulo,  nangulo.es,  humor,  coplillas medievales II,  medievo,  trovador,  juglar,  cuentos

La inconstante Sinforosa sufría de noche y de día, 

pues de amor por el Conde fenecía ¿quién lo diría? 

Ella que hasta hace poco con el palafrenero yacía. 

Mientras Sinforosa suspiraba de amores por el Conde,

éste ultimaba su gloriosa venganza a desfonde. 

Ya los esponsales preparaba y la fecha señalaba. 

Sinforosa le apresuraba, el tiempo pasaba y su panza se notaba.  

Tampoco el de Aguamanil olvidaba a la alcahueta. 

La camelaba ora con un ramo de flor de quejigueta, 

ora con una mantón por aquí, unos dulces por allá, un abanico por acullá. 

Sarandonga también caía rendida a los pies de Asereje. 

Arrepentida de traicionarle sentíase cual hereje. 

Todo le confesó con pesar, hasta el último tejemaneje. 

Pero  el Conde no perdonaba, su ira no menguaba, a la boda la invitó como si nada.

En las lides y con premura de desfacer el agravio,

ayudaba al Conde el fiel Próculo a cumplir desagravio. 

Contenta y ardorosa está Sinforosa, se aproxima su boda. 

Reirá, cantará, bailará, hasta bien pasado la tornaboda. 

Antes de que transcurran más días, la verdad al Conde ha de contar, 

esperará un tiempo prudencial para el castigo afrontar. 

Creía que el Conde no la castigaría, era un hombre bueno, 

no existía otro como él desde la época del pleistoceno. 

Sinforosa ha cambiado y sus defectos enmendado. 

Fácil será romper con Próculo, como jugar al infernáculo, 

Lo hará con alivio y sin pesar, como quitar un forúnculo. 

Debía dejar todo atado, arreglado antes del crepúsculo 

Pasión pasajera era, fugaz, cual paloma mensajera. 

Debía pagar a  la infame Sarandonga, ventajera y mala consejera. 

Continuará…

 

Nieves Angulo 

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Coplillas medievales II - Tercera parte

Publicado 08/03/2013

(Hay un tercero en discordia) N.Angulo,  nangulo.es,  humor,  coplillas medievales II,  juglar,  trovador,  época medieval,  medievo,  cuentos

Sinforosa estaba tan feliz que cometió un desliz. 

Contó al joven palafrenero cuales eran sus planes 

y mientras este pelaba a conciencia una perdiz 

fruncía el ceño ante semejantes desmanes. 

La muy ladina ignoraba que su amante al Conde apreciaba. 

El de Aguamanil era muy bueno con él y estudios le pagaba. 

El joven se quería instruir para de lacayo no morir. 

El mancebo pensaba, mientras a Sinforosa escuchaba. 

Horrorizado quedó el joven ante las atroces artimañas 

que la pérfida Sinforosa sin escrúpulos le narraba. 

Él, ayudar al Conde debía para frenar a las alimañas. 

De ellas tenía que protegerse cual Alcazaba…y pensaba, pensaba. 

El palafrenero de Sinforosa no estaba enamorado 

lo que de ella quiso fue un revolcón y ya lo consiguió 

tan solo fue un repentino ardor que tiempo ha desapareció. 

Próculo, que así se llamaba el joven lacayo, al Conde habló a primeros de Mayo. 

El de Asereje escuchaba en silencio, mientras planificaba cambiar de tercio. 

Una nueva cita el Conde solicitó a la alcahueta cascaruja 

su plan llevaba bien definido para vengarse de aquella bruja. 

Con palabras melosas y sin sentido a Sarandonga convenció 

y una nueva reunión con la joven consiguió, cosa que le enorgulleció. 

Su pretensión era empiltrarse con ella y obtener placer 

no cabía en sí de contento jejeje tenía mucho que facer. 

Más alegre que unas pascuas con Sinforosa se encontró. 

Gozó el Conde de lo lindo con el cuerpo de la púber. 

Argucias utilizó, esponsales la prometió jeje y ella se lo creyó. 

Por el día con ella copulaba, por la tarde, planes de boda preparaba. 

Ya su venganza ¡pardiez!  estaba en marcha 

mientras la mezquina Sinforosa de él se enamoraba.

 

Continuará…

 

Nieves Angulo

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Coplillas medievales II - Segunda parte

Publicado 06/03/2013

(Donde se narran las intrigas entre Sarandonga y Sinforosa)N. Angulo. nangulo.es. época medieval. ilustraciones medievales. coplillas medievales. humor.

-¿Quién es el mancebo que os hizo perder el pundonor? 

-Es el palafrenero del Conde de Asereje. 

-¿Cómo osáis, Sinforosa, no tenéis honor? 

-¿Y vos, enredadora y maestra del tejemaneje? 

-Bien, dejemos reproches a un lado y contad. 

-Os cuento, llevaba tiempo observando al apuesto palafrenero. 

-Id al grano, no tengo todo el día y sí poca voluntad. 

-Prosigo. Un día paseando por el monte y ya sin aliento, 

atisbé al palafrenero en calzas, sin jubón, a pecho descubierto. 

Cabalgaba a lomos de un bello equino, 

y me dije, esto es el destino. 

Al verlo de esa guisa fue tal mi ardiente frenesí, 

que él me pidió la honra y yo le dije, ¡sí, sí, sí! 

Yo tenía apenas 15 años y me horroricé del tamaño. 

-Os ruego Sinforosa que no sigáis por ese camino, 

no me interesan los detalles de vuestro desatino. 

Abreviando, pequeña, que es gerundio 

y ya voy con prisas al minifundio. 

-Amancebada estoy con el joven y necesito de vuestras artimañas, 

para conseguir un marido cretino y con pocas mañas, 

con posibles a poder ser, he pensado en el Conde de Asereje. 

Y ambas tramaron la forma de engañar al pazguato, 

para incitarle a desposar a la joven Sinforosa, 

con unos esponsales rápidos y de boato.

 

Continuará…

 

Nieves Angulo

 

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Coplillas medievales II - Primera parte

Publicado 02/03/2013

(De las intrigas de Sarandonga al de Aguamanil y la venganza de éste) 

Sarandonga, era la alcahueta del lugar. N. Angulo. nangulo.es. epoca medieval. cuentos e historias. alcahueta. celestina. romanza.. coplillas. coplillas medievales.

Afán y empeño ponía, en amoríos facilitar, 

entre caballeros con acedía y doncellas en edad de casar. 

Amores ilícitos, amores imposibles, 

nada se le resistía a la correveidiles. 

Sarandonga no cejaba, hasta que la pareja se encamaba. 

Con ella habló una mañana de Abril, el Conde Asereje de Aguamanil. 

-A vos buscaba doña Sarandonga,

vengo presto a contaros mi pena amorosa, 

ante la indiferencia de la púber Sinforosa. 

Espero de vos que seáis discreta. 

-Soy toda oídos. Os escucho presta. 

-Varios encuentros con ella he tenido y me siento aturdido. 

Si la acaricio, se encoge y le da una pataleta. 

-Interrumpo Conde, esto es claro indicio de que no la invade el vicio. 

-Prosigo doña, que esto no va de coña. 

Ardo en deseos por ella, pero es joven y doncella. 

Más ¿Qué puedo hacer para de pena no fenecer? 

Con disimulo reía la muy ladina en sordina. 

¡Ah! la inocencia del noble, que ganas de arrearle un mandoble, 

ponerle la cara hinchada, morada o sinople. 

El pardillo ignoraba que los encuentros no fueron casuales. 

Todo fue urdido, tramado, preparado y provocado, 

por ella misma y la vil Sinforosa, ambas vivales pero no rivales. 

Aunque el Conde no era gallardo y sí desgarbado, un tanto abellotado. 

De tonto ningún pelo tenía, estaba en sus cabales, no era ningún mochales. 

Días ha que a la alcahueta visitó la joven Sinforosa 

Pues había actuado de manera indecorosa. 

-Me tenéis que ayudar, pues preñada me hallo 

de un joven lacayo y me he de casar para el bulto tapar.  

Continuará… 

 

Nieves Angulo 

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Coplillas medievales I

Publicado 25/01/2013

Volaba más que corría, una joven por el llano.N.Angulo,  nangulo.es,  juglar,  trovador,  coplillas medievales I,  humor,  historia, época medieval,  medievo,  cuentos

Huía, huía, se agotaba, la seguían. 

Detrás cabalgaba un joven de Puertollano, era doncel, e iba a lomos de un brioso corcel. 

-¡Deteneos mujer que estoy agotado! 

-¿Qué queréis de mí? Noble hidalgo ¿Os puedo ayudar en algo? 

-Os quiero a vos ¿Es que sois lerda? 

-No lo soy mi señor, más vuestro acoso no me concuerda

pues vos sois gentil y educado,

y apenas yo, mis estudios de laúd he terminado. 

Del equino presto el mancebo desmontó

y a horcajadas sobre la púber montó 

-¡Ay! Casi me he privado, pues un golpe de calor me ha dado.

¡Yo os imploro caballero, aún soy doncella! 

-¡Quia! Vos sois una puta plebeya.

Ya os estáis quitando el refajo.

Ardo en deseos de ver que hay debajo.

Si en verdad sois doncella,

Os juro por Belcebú, que me comeré un cebú,

comenzando por su giba adiposa

Pero ¡ay! de vos si sois mentirosa,

os daré muerte por tramposa. 

-Observo que no me habéis reconocido, mi señor.

No soy ni puta ni plebeya, pero sí doncella

Y vuestra prima de Algemesí 

-¿Ah, si? 

-Sí 

- Me importa un carajo quien sois.

Desvestíos, desnudaos que estoy ardiendo, mujer.

Y aquí y ahora os digo que estéis al loro,

ya que hoy, os desfloro. 

La joven arrebolada las prendas se quitó

El joven al verla grito de terror,

viendo las partes que ella mostraba con pudor. 

-¡Pardiez! ¿Pero qué es esto que veo? 

-Son mis partes pudendas, caballero. 

-¿Qué sois un monstruo de feria? 

-Soy hermafrodita y esto es cosa seria. 

-Son tales mis calenturas que a estas alturas,

lo mismo me da agua que vino,

abríos de piernas a ver si atino. 

Al fin el doncel encontró la dicha,

con una doncella que tenía picha. 

A aquí finalizan estas Coplillas medievales.

Escritas de buena mañana y en mis cabales.

Deseando que gusten tanto a adultos como a chavales.

 

Nieves Angulo

 

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