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Cuentos veraniegos XII (Reeditado el 17.07.17)

Publicado 25/07/2013

Nieves Angulo, nangulo.es, miedo, suspense, cuentos, relatos cortos, escritura creativa, blog, post, terror, amor, obsesión, parques, ciudad, soledad, noche, cine, restaurantes.

 

La noche magnífica, la cena insuperable, sólo me falta él, pero está de viaje, llevo varios días sin verle.

De acuerdo, hablamos por teléfono, pero no es lo mismo, me he acostumbrado a verle casi a diario y cuando esto no ocurre, noto su ausencia, la verdad es que estoy loca por él.

Le adoro, me cuesta salir cuando no está él, pero no podía faltar a esta cita, despedida de una amiga que se va de la ciudad, en fin, noche de chicas.

Nos hemos despedido en la puerta del restaurante y voy a llamar un taxi…¡hummm! el caso es que hace buena noche y de aquí a casa a buen paso solo tardaré media hora, iré dando un paseo.

Tengo que atravesar un  parque para atajar, no pasa nada, la noche es clara y en fin…no creo que pase nada.

Llevo un ratito oyendo pasos detrás de mí, precipitaré la marcha, no vaya a ser…

Me estoy empezando a asustar y no quiero ser paranoica, pero si camino más despacio, los pasos que oigo detrás de mí también disminuyen su ritmo, si acelero, también aceleran, lo dicho, me estoy comportando como una histérica, esto me pasa por hacerme la valiente y atravesar un parque de noche.

….Me tengo que tranquilizar, pero todavía me queda un buen trecho para llegar a casa, soy idiota, ¿por qué he venido por aquí? Estoy sola y los pasos se acercan, voy a correr, estoy en forma, menos mal.

¡Vaya carrera!, llevo el corazón a tope, pero ha dado resultado, ya no oigo los pasos, ¡ufff…menos mal!!!

¿Será posible? otra vez los pasos, pero no quiero volver la cabeza, me da miedo, ¿será la misma persona o habrá más? A veces me parece oír como si fuesen varios. Lo dicho, ¡vaya paranoia!

Corro y sigo corriendo sin parar, sin volver la cabeza, asustada y nerviosa, tenía que haber cogido un taxí.

Tengo el corazón al galope, espero no tener ninguna lesión cardiaca que yo ignore y me de un ataque.

Me voy a calmar, no tiene que ser necesariamente que alguien venga detrás de mí, a lo mejor coincide que llevamos el mismo camino…sin embargo…¡uy! Otra vez los pasos se acercan…¡a correr!!

Ya veo los soportales de mi casa, ya estoy llegando…debo seguir corriendo los últimos metros, estoy cansada y se me va a salir el corazón del pecho, ¡uy, qué daño se me ha torcido un tobillo, lo que me faltaba!

Sigo corriendo, no puedo más, me duele el pie, espero que no sea nada, ya llego, ya llego.

Se me caen las llaves…las recojo…me tiemblan tanto las manos que no atino con la cerradura del portal y los pasos…ya no oigo los pasos. ¿Seré histérica?

…Me tocan el hombro por detrás…y mientras me vuelvo a mirar a mi perseguidor temblando…. se desliza por entre mis muslos un cálido chorrillo de orina que no he podido retener.

-¿Tú? ¡Eres tú…qué susto!!! ¿Cuándo has llegado? - le pregunto.

Él no contesta, solo sonríe.

Le abrazo y siento rodar por mis mejillas lágrimas de tranquilidad y sosiego al verle y posiblemente también fruto del miedo pasado.

Él sigue sonriendio y yo me tranquilizo: -Te quería dar una sorpresa -me dice.

Vaya si me la ha dado y un susto de muerte también.

Subimos a casa, quiero lavarme un poco y cambiarme de bragas.

Mañana, mucho más tarde, le preguntaré por qué no me llamó y me hizo pasar tanto miedo, pero eso será mañana, ahora solo quiero abrazarle.

 

 

Nieves Angulo