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Cuentos veraniegos (VIII)

Publicado 21/09/2011

Nieves Angulo, nangulo.es, blog. post, cuentos veraniegos, cuentos, relatos, órbita, planetas, cosmos, abdución, extraterresetresNuevo titular en prensa.“Otra nueva desaparición y ya van 20 mujeres en los últimos 3 meses"

TRES MESES ANTES

Me ha dicho que esta noche tenemos que hablar y yo creo que hoy será la noche.

Realmente le conozco hace poco, unos 15 días, pero estoy deseando acostarme con él. No he tenido muchos amantes, no suelo tener relaciones sexuales a las primeras de cambio, pero este hombre me tiene absolutamente embrujada. No le podría catalogar como guapo, pero tiene un atractivo y un magnetismo fuera de lo común. Es educado, de lo que ya no se ve por estos mundos y generoso, rasgo también extraño en estos tiempos en los que cada cual va a lo suyo.

¿Os podéis creer que se me enrolló en un parque? Estaba sentada en un banco a la sombra de un frondoso árbol leyendo un libro, se sentó silenciosamente a mi lado, yo le miraba de reojo y me pareció que estaba “tremendo”; alto, pelo castaño claro, bien formado y vestido con camisa y vaqueros. Los ojos no se los pude ver, llevaba gafas de sol, pero si me fijé en sus pies ya que llevaba sandalias de cuero y eran hermosos. También sus manos eran bonitas, dedos largos, morenos y bien formados.

Comenzamos a hablar sobre el libro y cuando nos quisimos dar cuenta estábamos en una terraza tomando algo que él insistió en pagar. No os he hablado de su voz, la tiene algo ronca, pero muy varonil y su pronunciación es exquisita.

Llevamos saliendo 15 días y estoy en una nube. No sé mucho de él, pero por su manera de hablar adivino que debe ser una persona muy culta, no sé, no habla mucho de si mismo, solo sé que está de vacaciones al igual que yo, soltero y sin familia. Realmente yo tampoco le he dicho mucho sobre mí, la verdad es que hablamos de todo pero sin rozar los temas personales. Tampoco tengo una vida muy interesante que se diga como para pregonarla a los cuatro vientos, mi existencia es más bien aburrida...bueno, todavía es pronto. ¿Qué querrá decirme esta noche? Hemos quedado para cenar y muy misteriosamente me ha dicho que tenemos que hablar.

EN LA ACTUALIDAD

Me siento realmente bien en el planeta Irexus, si bien es cierto que las costumbres de sus pobladores son bastante distintas de nuestras costumbres en la tierra.

De momento en Irexus no hay hombrecillos verdes con antenas ni nada parecido, de hecho, tienen un físico parecido al nuestro, al menos vestidos. Desnudos ya es otro cantar. Por ejemplo, no tienen genitales, bueno, no es realmente cierto, no los tienen donde los tenemos nosotros, sus genitales los tienen donde tenemos el pecho, ellos se aparean uniendo sus tórax de donde salen unas pequeñas ventosas que cambian de color cuando llegan al éxtasis sexual. Otra diferencia es que no engendran a sus hijos las hembras, sino los machos tras 90 días de gestación. Es curioso, les crece el pecho y el bebé sale de una ventosa que se torna azulada. Es bonito de ver, aunque extraño.

Me dijo Yarol, que así se llama mi amante, que llevan veinte años viajando a la tierra buscando mujeres que quieran venirse a Irexus para tener intercambios sexuales y crear así una nueva raza. Sus científicos descubrieron que esto era posible y sin peligro ninguno.

En Irexus ahora mismo hay unos nuevos seres que son mitad terrícolas y mitad Irexusis y no puedo decir que me desagraden, son seres distintos pero creo que tienen lo mejor de los dos planetas.

Yarol está a punto de tener a nuestro primer hijo y yo estoy que no quepo de gozo.

¿Os preguntaréis como nos apareamos? El macho introduce una de sus ventosas por mi vagina que va cargada de semen y os puedo asegurar que es una delicia. Le estoy enseñando a besar y le gusta.

Me vine a Irexus después de nuestra conversación en la tierra. Yarol me habló con sinceridad, me dijo que en su planeta no existen guerras, ni violencia, que era un planeta pequeño y armonioso donde todos vivían en paz. También es cierto que es un planeta fértil, hay de todo y en abundancia, quizás por esta razón no hay Irexusis ambiciosos ni envidiosos que es una de las múltiples causas de la violencia.

De vez en cuando bajaré al planeta tierra y recorreré durante unos días o quizá meses las calles de mi ciudad, pero ya no me reconocerán. El tiempo en Irexus transcurre de manera diferente al de la tierra, será una grata experiencia y como viajar hacia el futuro.

Por primera vez en mucho tiempo soy feliz y me siento una persona útil en Irexus, aunque todavía tengo que acostumbrarme a convivir y adaptarme a ciertos cambios.

Me cuesta trabajo no demostrar mis sentimientos, aquí no existe la risa ni el llanto.

Nada es perfecto.

 

Nieves Angulo

 

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Cuentos veraniegos VII

Publicado 16/09/2011

Realmente hoy me siento agotada, cada día nos exigen más a mi familia y a mí. Creen que compensan nuestro esfuerzo con unos cuantos Nieves Angulo, nangulo.es, relatos, cuentos veraniegos, post, delfines, matanza delfines en dinamarca, matanza delfines japon, zoologicos, parques acuaticos, japonpescados y lo cierto es que más bien es algo simbólico de cara al público que nos ve cada día, para que vean que nos cuidan y alimentan. Por otro lado es cierto, en este sentido no tengo queja, incluso nuestros cuidadores son cariñosos, pero aún así....

Un tiempo antes.

Que bien nos lo pasamos, como nos divertimos, mis crías gozan de lo lindo aprendiendo lo que su padre y yo les enseñamos; saltos, cabriolas, equilibrio sobre las olas y por último a chapotear, en definitiva a jugar en el agua y aprender, vaya que aprenden, cada día se comunican mejor con nosotros. De momento no dejo a mis crías alejarse de nuestro lado en demasía, aún tienen mucho que asimilar antes de nadar en solitario, la mar es muy grande y tiene muchos peligros.

Ahí llega otro barco de turistas, ya los distinguimos. Nuestra especie es de las más inteligentes y esto nos lleva a tener una completa interacción con los humanos. Insto a mis crías a saltar como las he enseñado, sé que los humanos disfrutan mucho, ríen y nos hacen fotos, nosotros hacemos una y mil naderías en el agua y nadamos en paralelo con el barco durante un buen trecho. Algunos barcos a veces nos lanzan comida y nosotros les regalamos un extra antes de desaparecer en las profundidades de la mar.

Lo que más les gusta a los humanos es vernos a la luz de la luna y es que reconozco que se nos ve muy bellos, a veces me alejo de mi familia y es cierto, la piel, las aletas, todo el cuerpo brilla a la luz de la luna, parece plata, si, es muy bello y me siento orgullosa de mi especie. Sin embargo, a mi en particular, me encanta el amanecer.

Nosotros los delfines al igual que otros cetáceos, utilizamos los sonidos, la danza y el salto para comunicarnos, orientarnos y alcanzar a nuestras presas. Somos muy inteligentes, nuestra corteza cerebral está muy desarrollada en comparación con otros mamíferos. Los conocimientos los traspasamos de madres a hijas y también pequeños trucos de supervivencia.

Somos muy sociales y nuestros lazos son fuertes. Vivimos en grupos familiares y cuidamos de los nuestros, cuando un miembro está herido o enfermo no le abandonamos, todo lo contrario, también ayudamos a los más débiles a respirar al conducirles hacia la superficie si es necesario.

Debido a nuestras grandes dimensiones tenemos pocos enemigos naturales si exceptuamos a los seres humanos que cada día se están volviendo más peligrosos. Contaminan los mares con metales pesados, pesticidas, plásticos y también perecemos en sus redes al quedar atrapados en ellas cuando van a la pesca del atún.

Existen países como Dinamarca o Japón donde les encanta nuestra carne y tenemos que ir con mucho cuidado para que no nos den caza, nos matan de un modo cruel.

Todo lo bueno y maravilloso desaparece, termina. Los humanos han capturado a mi familia, nos han separado, a unos nos han mandado a un zoológico para divertir a las personas con un espectáculo acuático, otros están en un parque acuático para lo mismo, con el fin de entretener a los humanos y otros miembros están en el ejército, los entrenan para ser delfines militares, tienen que detectar minas, atacar a fuerzas enemigas y proteger las instalaciones del ejército.

...Y aquí estamos, mis crías, su padre y yo, saltando, emitiendo ruiditos tontos para hacer reír a los seres humanos.

Se creen que somos felices. Sus risas, sus carcajadas, amortiguan nuestros lloros y no ven o no quieren ver nuestro sufrimiento al estar en cautiverio y no ven o no quieren ver lo que ansiamos volver a hacer nuestras cabriolas en la inmensidad del océano.

 

¡Pobres humanos!!

 

Nieves Angulo

Enlace: Matanza de delfines en Japón

 

Enlace: Delfín intentando huír de su cautiverio

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Cuentos veraniegos V

Publicado 16/08/2011


Nieves Angulo, nangulo.es, cuentos, verano, licantropía, hombres lobo, suspense, miedo, luna llena, post, relatos, blog, lobos, luna, sangre, terror.

 

Vamos de la mano por el parque, ya se va acercando la noche y yo me quiero ir, sé lo que vendrá ahora, me quiero ir, pero él insiste en que nos tumbemos un poco en la hierba, quiere besarme, quiere acariciarme, sé lo que vendrá después y debo irme, pero no me deja y yo en el fondo tampoco deseo marchar.

Nos tumbamos en la hierba.

Otro mes, otra luna. Luna llena; siento como se me eriza la piel, por las comisuras de mi boca dentro de un rato comenzarán a caer las babas, los poros de mi piel se abren para dilatar los folículos pilosos que a su vez dan paso a unos pelos fuertes y duros, como cerdas. Mis ojos brillan y se hacen más grandes, mis sentidos recobran mucha más fuerza, el olfato, la vista, el tacto, todos y cada uno de mis sentidos están al 100 % de su magnitud, mis uñas ya son largas, fuertes, capaces de rasgar cualquier cosa, estoy alerta, para saltar....¡huye, no me mires...huye, aléjate....es tarde, voy a por ti!!!

Mi piel está erizada, mis patas prestas a saltar sobre mi presa...¡huye, no me mires así y corre!!

Veo en la oscuridad, mis grandes orejas perciben cualquier ruido....¡¡¡ya es tarde, voy a por ti!!! jajajajaja

Aúllo a la luna, la parte humana que aún queda en mi no quiere hacerle daño, le miro, le ruego con la mirada que se vaya, que no es demasiado tarde ¿o sí? Él está paralizado por el miedo, observándome con incredulidad y yo ya no puedo hacer nada, le acorralo, huelo su miedo y es que ser una mujer loba....no es fácil.

Le someto, le muerdo, le arrastro hacia los matorrales que nos protegen de las miradas inoportunas de algún paseante nocturno...y sigo desgarrando, saciando mi sed de sangre y de vísceras...y vuelvo a mirar a la luna y vuelvo a aullar.

Tarde, mucho más tarde, la luna sigue alumbrando la noche, llena, blanca, hermosa...y yo...¡pobre de mí!, yo no puedo hacer nada con mi destino, soy una mujer loba y anhelo, necesito estas orgías sangrientas.

He perdido el sentido del tiempo, estoy entumecida, he debido de dormirme unas horas y ya es tarde, amanecerá de un momento a otro y debo deshacerme de esta víctima, debo enterrar su cuerpo, hacerlo desaparecer sin dejar rastro, me pongo a ello incansablemente y termino exhausta. 

Mi destino se forjó en mi niñez cuando fui mordida por un licántropo, ahora vago de un sitio para otro buscando la paz, que solo encuentro en noches como esta, cuando puedo saciar mi sed.

Mi parte humana poco a poco va apareciendo, mis uñas se encojen como por ensalmo, mis sentidos van recobrando su normalidad, ya no huelo la sangre de mi víctima, solo percibo el aroma de las flores y de la hierba del parque. Mis uñas ya son más débiles, humanas, ya no veo con la nitidez de hace unas horas. Vuelvo a ser humana, ya no quedan restos de la loba que habita en mí.

Ya no aúllo a la luna, ahora, sentada, mirando la bola roja del sol del amanecer derramo lágrimas de perdón, de arrepentimiento, de conmiseración por mi misma, por el animal que llevo dentro y del que no tengo fuerzas para deshacerme, sería tan fácil acabar con esta loba que me tortura, pero también desaparecería mi parte humana y me gusta demasiado la vida y soy lo suficientemente joven para no querer morir. 

¿Pero no eran también jóvenes mis víctimas para morir?

Amparándome en las últimas sombras salgo del parque, me voy hacia casa. Quiero dormir, quiero olvidar y quiero jurarme una y otra vez que esto no volverá a ocurrir, que en el próximo ciclo lunar me encerraré en casa, o me refugiaré en algún sitio que me proteja de la parte inhumana que me posee.

Llego a casa, me ducho y me deshago de las ropas que están llenas de inmundicia y de horror.

Una vez más me duermo llorando y jurándome que el mes que viene será distinto, que no asomará la loba, que no se abrirá camino desde mi cuerpo humano, de mujer...y lloro, no paro de llorar, por mí, por todas las víctimas, por todas las vidas que he sesgado, por mi inhumanidad...

Me duermo por fin cuando el sol está alto y pienso en lo hermosa que estaba la luna, llena, blanca, brillante, provocativa y que me llama...me llama...me llama y no sé decir que no.

Esta es mi triste historia y es que no es fácil ser una mujer loba.

 

Nieves Angulo

 

Enlace: Licantropía

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Cuentos veraniegos IV

Publicado 09/08/2011

Nieves Angulo, nangulo.es, gatos, cuentos, relatos, cuentos veraniegos, gatos sieames, razas de gatos, postDicen que soy hermosa y si, la verdad es que cuando me miro en los espejos que hay en la casa y me observo con detenimiento pocos defectos me veo.

Pelo suave.

Cuerpo armonioso.

Hermosos y rasgados ojos azules que a veces tienen una mirada misteriosa y otras de ensueño.

Me encanta la limpieza, no puedo soportar la falta de higiene, siempre conservo mi cuerpo y mi pelo en perfecto estado.

Soy feliz a ratos, me imagino que así tiene que ser, que no existe la dicha completa.

Motivos de queja tengo pocos, la verdad, vivo en paz, pero a veces me aburro, quizá echo de menos un poco de libertad.

No me falta de nada, alimento, fresco en verano, calor en invierno, pero quisiera un poco más de libertad.

Soy algo esquiva, no me gustan excesivamente los mimos.

Ayer por ejemplo, mi amo me tomó en su regazo al igual que otras veces, pero a mí no me apetecían sus caricias, estamos en verano, tengo calor, le insinué que me dejase en el suelo e intenté saltar de sus brazos, pero él me afianzó con más fuerza y yo me revolví furiosa, incluso creo que bufé un poco, aún así siguió acariciándome y no tuve más remedio que arañarle un poco, suave, no saqué del todo las uñas, al fin y al cabo es mi amo, me alimenta y me cuida, pero tenía que llamarle la atención.

Soy una gata siamesa de tamaño mediano, soy sensible, nerviosa, celosa y exigente y como digo algo esquiva.

Y hoy he decidido marcharme, al menos por unos días, necesito libertad de movimientos o estoy convencida de que sufriré algún trastorno psíquico.

Estoy en la puerta, acechando, para que en un descuido del amo, cuando la abra, huir. Vivo en un piso 15º, tampoco es cuestión de saltar por uno de los ventanales, aunque los humanos dicen que tenemos 7 vidas no quiero comprobarlo de esta manera, prefiero bajar por las escaleras.

Por fin lo he logrado, le han traído un paquete y mientras firmaba yo me he escabullido...¡soy libre!

Llevo varios días vagando por el barrio, no me he querido ir muy lejos para vivir mi aventura y estoy harta, más que harta.

Tengo hambre, me siento sucia, además he tenido que luchar con otros gatos para poder comer apenas unos desperdicios en un contenedor de basura.

También he tenido que andar espabilada porque unos humanos me han querido atrapar, por lo visto mi raza se cotiza muy bien en el mercado de animales.

Quiero volver a casa y hacia allá me encamino, pero no conozco bien el portal, todos son iguales ¿cuál será el mío?

Me acabo de ver en una farola, si, soy yo, hermosa y confiada, nada parecido a lo que debo ser ahora...por favor, por favor...amo, amo, no sé llegar a casa.

Añoro la comida, el agua, mi aseo, mi caja de arena, siempre limpia....vale, si, también añoro tus caricias amo y te prometo que si me encuentras te dejaré acariciarme siempre, aunque tenga calor y te lameré las manos y te.....estoy exhausta...amo.

Los gatos soñamos y he tenido este sueño horrible mientras estaba en el regazo de mi amo, le miro, le lamo la cara y las manos y a él le gusta y me acaricia.

Me conduce en brazos a la cocina, a mi caja, limpia y confortable.

Aquí tengo toda la libertad que quiero, aquí soy feliz.

Bebo un poco de agua fresca y me tumbo, pero no quiero volver a soñar, no este sueño tan espeluznante.

 

Nieves Angulo

 

Gatos

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Cuentos veraniegos III

Publicado 03/08/2011

Nieves Angulo, nangulo.es, relatos, cuentos, verano, vampiros, luna llena, hombres lobo, vampirismo, eclipse, amor, pasión, blogspot, licantropia.

 

Creo que ha llegado el momento, quizá hoy sea ese día tan ansiado, tan esperado por mí, bueno, el día no, la noche.

Soy hombre de la noche, me muevo por ella como pez en el agua, amo la noche.

Amo a esta mujer, la amo como jamás amé a ninguna y he de confesar que he amado a muchas o al menos he creído amarlas, porque ahora dudo, después de amar de esta manera, dudo y vuelvo a dudar si alguna vez quise a alguna mujer o tan solo fueron un cúmulo de sensaciones que me hicieron creer que era amor.

Por otro lado me imagino que a lo largo de la vida se puede amar a más de una persona...no sé, hoy no estoy para divagaciones, simplemente mis sentimientos hacia ella son tan fuertes que ensombrecen mis amores anteriores.

La primera vez que hicimos el amor fue sublime, no puedo compararlo a nada, hacía años que no me sentía así, tan lleno, tan pleno y tan vivo, si, tan vivo.

Paradójico, tratándose de mí, jajajaja...

Pero siento que ha llegado el momento y cuanto más lo pienso más ansioso estoy. Debo tomar una decisión y tiene que ser ya.

Ella ríe, me encanta su risa, tan sincera, tan espontánea, tan real. Ella ríe cuando digo que nuestro amor es eterno, que ella será eternamente mía, se ríe una y otra vez y me dice que no hay amores eternos y que no será mía porque ella no pertenece a nadie, no es de nadie, no es un objeto que se pueda adquirir.

¿Cómo decirla que cuando digo que nuestro amor durará eternamente es más cierto de lo que piensa?

Cuando hacemos el amor tengo que hacer verdaderos esfuerzos para no cruzar la línea, reconozco que cada día que pasa me cuesta un poco más.

Ayer se enfadó otra vez, no entiende que no quiera pasar la noche con ella, no entiende que después de hacer el amor me vaya, la deje. Ignora que a mí me duele tanto como a ella no quedarme en su cama, abrazándola, mirándola, velando su sueño.

Por esto tengo que tomar una decisión y tiene que ser ya.

Si, hoy es el día, la he llamado y hemos quedado en mi casa, prepararé un suculenta cena y crearé para ella un ambiente maravillosamente romántico.

Ella es hermosa y así quiero que continúe.

Por otro lado mi conciencia me está jugando una mala pasada, ¿tengo derecho a hacer lo que pretendo hacer?

¿Cómo decirla que nuestro amor perdurará por los siglos de los siglos? ¿Cómo explicarla que tengo que viajar, cambiar de domicilio y de ciudad y de país para evitar preguntas indiscretas, para evitar intimar con nadie?

Mejor no  digo nada, no quiero asustarla, que lo descubra ella...mañana por la noche...cuando abra sus bellos ojos y me miren interrogantes...mejor mañana.

Cenamos, nos besamos, bebimos, reímos. Prendí su mano y la conduje al lecho, la desnudé e hicimos el amor con intensidad, con una avidez inconmensurable.

Después, mucho más tarde, con mucho amor y mucha delicadeza abrí la boca e insaciablemente clavé mis colmillos en el cuello de mi amada llegando así al éxtasis, a la culminación, a la demostración del amor que siento por ella.

Aproveché que estaba profundamente dormida y volví a clavar mis colmillos por segunda, por tercera vez y al fin ella abrió los ojos y me miró  de manera interrogante, estoy seguro que se hacía una y mil preguntas, sus bonitos ojos también irradiaban amor y sí, en el fondo de ellos había, sobre todo, una chispita de temor.

La besé y ella volvió a cerrar los párpados.

Me dormí satisfecho y feliz, ella, cuando volviese a abrir los ojos ya no tendría dudas de que nuestro amor duraría toda la eternidad.

 

Nieves Angulo

 

Enlace: Vampiro

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Cuentos veraniegos II

Publicado 06/07/2011

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La miro y todavía me sorprende lo hermosa que sigue siendo.

Aún conserva esos bellos ojos de mirada ambarina, serena, reidores y soñadores las más de las veces, tristes ocasionalmente, pero siempre maravillosos.

Nos estamos preparando para dar nuestro paseo diario, tantos y tantos años siguiendo el mismo ritual, pero no nos cansamos ni nos aburrimos, nadie se cansa ni aburre cuando disfruta.

Hemos envejecido juntos, porque sí, ella está vieja, es una encantadora anciana y yo también, también estoy viejo y achacoso.

Antes íbamos más lejos, pero desde que inauguraron un parque al lado de casa no necesitamos caminar tanto.

En el parque se está muy bien, hay árboles frondosos que nos resguardan del sol en verano y nos protegen con su sombra del calor asfixiante que nos envían los rayos solares.

Paseamos un poco, uno al lado del otro y cuando queremos nos sentamos en un banco, en verano como digo, buscando las sombras que dan los árboles, ahora es verano.

En invierno solo paseamos y enseguida a casa, a no ser que sea un día soleado, entonces sí que nos sentamos un rato, bien abrigados bajo los tenues rayos de sol y estamos a gusto y felices.

Hoy la miro y la noto más cansada de lo habitual, incluso está algo pálida, lleva un andar lento y oigo su respiración más de lo normal. Busco su mirada y nos dirigimos a nuestro banco, a veces está ocupado, pero cuando nos ven llegar se levantan y se marchan, algunas personas por cortesía esperan unos instantes, otras sin embargo lo hacen en el momentos que ella toma asiento, como si fuésemos apestados, como si la vejez fuese contagiosa; mejor, estamos mejor solos.

Nos acomodamos en nuestro banco y observamos a la gente pasear, a los niños jugar, corretear incansables y allá al fondo muchos señores jugando a la petanca, oímos sus risas y a veces se enfadan, pero normalmente ríen y se lo pasan genial.

Ella se ha dormido, su cabeza se inclina levemente hacia la derecha, bien, la dejaré dormir, se la ve cansada, seguro que ha dormido mal esta noche y lo necesita.

Me empiezo a preocupar, ya lleva mucho tiempo dormida, pero lo extraño además es que no cambia la postura de la cabeza, luego se quejará de dolor en el cuello. Con mucho mimo  toco una de sus piernas con mi pata derecha y la doy también con el hocico, pero nada, no se mueve. Me enfurezco y comienzo a gruñir, quiero llamar la atención de las personas que están cerca, pero al oír mis gruñidos no se acercan. Dejo de gruñir y empiezo a lamer la mano de mi ama y ella no reacciona, ahora salen gemidos de mi garganta, mi ama huele raro, bueno, huele como siempre, pero se mezcla con un olor nuevo que me asusta, no me gusta. Con mis dientes agarro su falda y tiro de ella, ella se cae del banco, debe ser que he tirado fuerte, a veces no controlo mis fuerzas, soy viejo, pero fuerte todavía.

¡Por fin! Parece que alguien se acerca. Yo sigo gimiendo sin parar, no puedo remediarlo, tengo miedo y pena. Entre dos hombres la levantan y uno de ellos toca su muñeca y dice: -“no hay pulso”. ¿Qué significa eso, qué quiere decir? El otro me acaricia el hocico, pero yo estoy triste y furioso y hago un amago de morderle, quiero que me dejen en paz. El que tocó su muñeca está al teléfono, pide una ambulancia. Yo tengo la cabeza apoyada en las faldas de mi ama y no paro de lamer sus manos, sus dulces manos, también la doy golpes suaves con una de mis patas delanteras, quiero que despierte, quiero irme a casa y comer y tumbarme a su lado a ver la televisión y dormir, porque al final los dos nos dormimos viendo la televisión.

Llega la ambulancia y yo sigo la camilla, no me dejan subir y empiezo a ladrar e intento morder a todos, estoy furioso, ella es mi ama, quiero estar con ella. El hombre que me acarició el hocico lo intenta de nuevo, le dejo, huele bien, parece una buena persona; mientras me acaricia habla con los de la ambulancia, pregunta dónde llevan a mi ama y dicen que al depósito, está muerta. ¿Eso qué es? ¡Quiero a mi ama, quiero a la mujer!

Estoy triste, enfermo, ya sé lo que significa la palabra "muerte", te vas para siempre, ya no vives más y yo me estoy muriendo, lo sé.

Hace tres días que mi ama se fue, yo perseguí incansable la ambulancia, cuando perdía su rastro lo volvía a encontrar porque me conducía el dulce olor de ella. No me dejaron entrar al edificio donde la llevaron pero me quedé fuera tumbado, esperando, aguardando. Más tarde, no sé cuanto tiempo más tarde, volví a seguir el rastro de mi ama, su conocido olor, pero ya no la vi.

Éste en un lugar hermoso, con árboles, a ella la gustaría si pudiese verlo, muchas personas que olían bien la acompañaron a este lugar y pusieron muchas flores, muy olorosas, yo lo miraba todo de lejos, no me permiten acercarme, incluso intentaron cogerme varias veces, pero aunque soy viejo todavía doy buenas carreras.

Es de noche, de día vago por este lugar, pero cuando oscurece, al amparo de las sombras, me tumbo al lado de las flores y estoy con mi ama, siento como se me escapa la vida porque no he comido ni bebido nada desde que ella me dejó. Al principio estaba furioso porque me dolía la tripa y tenía sed, ahora me da igual, quiero irme con mi ama.

¡Por fin me voy, qué paz!

 

Nieves Angulo

 

Perros

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Cuentos veraniegos I

Publicado 05/07/2011

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Le veo todas las mañanas desde hace ya bastante tiempo, alto, moreno, bronceado y musculoso, no me extraña, nada casi como un pez, de manera acompasada, rítmica y tranquilamente.

Todos los días sigue el mismo ritual, llega a a la playa, deposita su ropa encima de la toalla, en la arena, hace unos cuantos estiramientos y enseguida corre hacia las aguas del mar. Nada y nada sin parar, hasta el agotamiento. Yo le observo, suerte que no me ve, le miro a sabiendas que él ignora mi existencia y me recreo, me deleito con su presencia en las aguas profundas del océano.

Desde que le conozco me embarga una inmensa tristeza, poco a poco, sin apenas darme cuenta me he ido enamorando de él y le busco aún a sabiendas que ya no está, que ya se ha ido, aún así, no puedo dejar de buscarle y me asomo a las aguas y mi mirada busca con afán por la arena de la playa en busca de su presencia, de ese físico portentoso que me tiene totalmente embelesada.

Por las noches en mi tristeza ideo una y mil maneras de acercarme a él, de hacerle saber el amor que siento, pero enseguida lo deshecho, sé de su rechazo, sé que nuestro amor es imposible, sé que el mundo no está preparado ni podrá asumir un amor como el nuestro.

Tengo que olvidarle, debo olvidarle.

Las aguas lucen maravillosas con reflejos ora ambarinos, ora dorados, dependiendo de la luz del sol y su intensidad.

La naturaleza es hermosa, la mar es hermosa, lástima que los humanos sean tan devastadores.

Están infectando mis aguas, las destruyen, las contaminan, con vertidos y suciedad.

No debo entristecerme, no puedo permitírmelo, voy a nadar otro poco, he estado mucho tiempo en la superficie.

He soñado, nosotras también soñamos. En mi sueño jugaba con él, nadaba a su alrededor. En un principio él se sorprendía, pero enseguida reaccionaba y me perseguía por el océano y hacíamos carreras por las profundidades marinas.

Pero es un sueño y como dicen los humanos, los sueños, sueños son.

Aquí está, como todas las mañanas, hoy voy a ser un poco más osada, me voy a ir acercando a él de manera furtiva y le haré cosquillas jajaja que crea que son algas o cualquier pececillo de los muchos que abundan por estas aguas.

Ha sido maravilloso, casi, casi como en mi sueño, le hice cosquillas jajaja el se tocaba los pies, los muslos, buceaba en busca de peces y de algas, he nadado con él y él ha perseguido mis reflejos, mis destellos y mis sombras, por un momento me he asustado, creí que me había visto, pero no, ha sido una falsa alarma. Ha dejado de bucear y se ha ido alejando de mi, en busca de la arena de la playa.

Se ha tumbado en la toalla. Es como un dios y no me canso de mirarle, mi corazón llora por un amor imposible.

 

.....0.....

 

¡¡¡Uf...que subidón!!! La he vuelto a ver, ella cree que no sé de su existencia; ignora que por las noches, desde aquél primer día que vi su hermosa cola, que me llevé un susto de mil demonios y hasta dudé de mi cordura, la he estado observando mientras duerme en las profundas aguas marinas.

Bella, hermosa, relajada.

Estoy perdidamente enamorado de ella. No sabe que cada mañana vengo con la ansiedad de volverla a ver, sigo los mismos rituales para que ella se confíe y salga a la superficie, como ha hecho hoy. Ha sido maravilloso, el día que hemos estado más cerca.

Mañana me adentraré un poco más y jugaré con ella, nadaré a la par que ella, le haré saber de mil modos diferentes mi amor por ella, intentaré robarla un beso  y pido a los dioses que me corresponda.

Ella, mi sirena, yo, un simple mortal.

No sé que nos deparará el futuro, ni tan siquiera si lo tendremos, pero ahora, en estos momentos soy el hombre más feliz y enamorado de la tierra.

 

Nieves Angulo

Enlaces: Sirena

Mitología

 

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¿Un día cualquiera?

Publicado 31/05/2011

Nieves Angulo, nangulo.es. ascensores, cuentos, ficción, amor, blog, post, solidaridad, empleo, paroTenía una entrevista de trabajo, una más y ninguna fe, no en mí, por supuesto, sino en el sistema de elección de personal.

No estoy mal físicamente pero ya he pasado de los 30 y cada día se me hace más difícil encontrar trabajo. Me llama la atención que pidan experiencia pero si pasas de los 30 te ven vieja ¿y cuándo suponen que adquieres la experiencia ¿mientras estudias?

Solicitaban una persona responsable para coordinar un área de ventas, no tiene nada que ver con lo que estudié, no soy comercial.

Me puse el traje pantalón verde oliva, me sienta como un guante, la melena la llevaba suelta y algo rizada y como complemento los zapatos y el bolso color tabaco, no llevaba joyas, no me gustan, simplemente unos pendientes pequeños de plata y un anillo también de plata.

Salí pronto de casa con ánimo de ir andando, no quiero utilizar el bono-transporte más de lo necesario, me he vuelto muy mirada con el dinero ahora que escasea.

Llegué con tiempo así es que decidí sentarme un rato en un parque que había enfrente del edificio al que me dirigía, me retoqué los labios con un poco de brillo y me relajé un poco.

Me dirigí con tranquilidad hacia el ascensor, iba al piso 19 y todavía me faltaba un cuarto de hora para mi entrevista pero quería causar buena impresión, prefería esperar a hacer que me esperasen.

Cuando las puertas se cerraban entreví a un hombre moreno con traje gris que se acercaba corriendo hacia el ascensor y puse la mano para impedir su cierre, él hombre sin apenas mirarme me dio las gracias, en el ascensor íbamos 6 personas, cuatro hombres, una mujer embarazada y yo.

A la altura del 9º piso el elevador empezó a hacer unos ruidos y moverse de una manera peligrosa, nos empezamos a poner nerviosos pero el ascensor prosiguió su ascenso, no paró, otro movimiento brusco, una especie de chirrido, un golpe seco y parada.

El último hombre que se incorporó al ascensor empezó a agitarse y a golpear todos los botones, le dije que se calmase un poco porque no se ganaba nada poniéndose nervioso y golpeando el ascensor, me miró con cara de pocos amigos y comentó algo por lo bajini, yo hice oídos sordos porque lo que oí fue un insulto.

La mujer embarazada estaba empezando a sudar copiosamente, la pregunté cómo se encontraba y me dijo que tenía claustrofobia ¡vaya problema!.

Un señor medio calvo y algo obeso empezó a emitir una especie de ruidos acompañados de pequeños tics nerviosos, el hombre que había a su lado, muy alto por cierto, le dijo que se calmase que enseguida nos sacarían de ahí...se fue la luz.

Se elevaron voces, oí jadeos y ruidos de movimientos y sentí que alguien golpeaba el suelo. Alarmada palpé mi bolso y encontré el llavero que lleva incorporado una pequeña linterna, rogué para que llevase pilas, ¡las llevaba!. Pedí calma y enfoqué una a una a las personas del ascensor, el señor de los tics estaba en un rincón en el suelo, parecía desmayado, le tomé el pulso y éste conservaba un ritmo normal, no hice nada por sacarle del desmayo, un problema menos. Enfoqué a la embarazada que seguía sudando mucho y estaba muy pálida, la dije si quería un poco de agua, siempre llevo una botella en el bolso porque camino mucho; aceptó y bebió con avidez, la linterna empezó a parpadear, seguíamos sin luz en el ascensor, solamente la pequeña de emergencia que alumbraba muy poco.

Como parecía que estábamos más calmadas, apagué mi linterna con ánimo de reservar un poco las pilas y pulsé el botón de alarma, parece ser que nadie tuvo la ocurrencia. Cuando mis ojos se habituaron de nuevo a la oscuridad observé que se veía mejor de lo que pensaba, distinguía perfectamente las siluetas, con asombro vi que un tipo que había en un rincón del ascensor estaba metiendo mano al bolso de la embarazada ¿será posible? Sin pensar le increpé y me contestó que buscaba cleenex para secar el sudor de la mujer preñada, ¡tendrá cara dura! El hombre alto le pegó un puñetazo y se enzarzaron los dos con insultos e intentos de golpes, pues no se distinguían bien y fallaban la mayoría. Entre el hombre del traje gris y yo les separamos, el señor gordito parecía que salía de su desmayo y la embarazada seguía sudando a mares, la ayude a sentarse en el suelo y me confesó que iba a la clínica del piso 16º pues estaba con contracciones...¡no me lo podía creer!

El señor alto se acercó a ella y la instó a que respirase compasadamente, la mujer estaba avergonzada, tenía la cara contraída de dolor, me arrodillé junto a ella, la tomé las manos y la dije que tuviese paciencia, que aguantase un poco que enseguida nos sacarían de allí....y se puso de parto, entre el hombre del traje gris y yo ayudamos a la mujer a tranquilizarse, no sabíamos que hacer, ella era primeriza y todos reconocimos que nunca habíamos tenido cerca a ninguna mujer a punto de dar a luz, el señor calvo se volvió a desmayar, estábamos desesperados.

De nuevo oímos ruidos en el ascensor, se encendieron las luces y las puertas se abrieron. Rápidamente sacamos a la embarazada del ascensor y pedimos ayuda a los dos señores de mantenimiento que nos esperaban ansiosos; llevaron a la mujer a otro ascensor y la condujeron a la clínica, no pude evitar sonreír, después de todo la daría tiempo a tener el bebé en condiciones.

El hombre del traje gris se presentó y me dio las gracias por mantener la calma mientras todos la habían perdido.

Estuvimos 5 horas en el ascensor, como pasa el tiempo y que relativo cuando estás desorientado.

El hombre del traje gris es mi jefe, por supuesto me contrató pero no para ese puesto sino para otro superior. Llevo trabajando 3 meses y hay un conflicto ya que tenemos que romper las normas de la empresa que impiden relaciones entre compañeros, pero bueno, al fin y al cabo es el jefe y puede cambiar las normas.

 

Nieves Angulo

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Es vital.

Publicado 23/04/2011

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No tenía un buen día, pero cuando me quise dar cuenta me adentré en los oscuros confines y recovecos que me llevaron hacia mundos infinitos y llenos de luminosidad.

Subí montañas, vadeé ríos de aguas turbulentas.

Vencí unas graves dificultades para escalar peñascos abruptos.

Tanteé paredes para poder llegar a mi destino.

Luché con fiereza contra espíritus malignos.

Luché con fiereza contra piratas que abordaron mi nave sin ser invitados a ella.

Amé, amé con pasión desenfrenada, con locura.

Y noté, noté mi sangre, mi pulso y mi corazón cabalgando como un corcel desbocado.

Con un corcel me vi frente al enemigo en torneos y batallas.

Y sané, sané enfermedades que decían incurables y vi la felicidad en el rostro del enfermo al saberse a salvo y el agradecimiento de sus seres queridos en sus miradas. 

Cabalgué por el inhóspito Oeste y vi con desesperación como mataban a los Apaches, a los Cheyennes y Mapuches.

Besé; mis labios apretaron, lamieron, estrujaron, saborearon y relamieron...besé.

Lloré, por mí, por ti y por él.

Reí, reí y volví a reír hasta la hilaridad.

Parí, con dolor y sin dolor, pero con amor y abracé a ese ser que abría sus ojos por primera vez y lloraba desconsoladamente al ser apartado de su rincón feliz y cómodo, mi vientre.

Puse negocios y fracasé, de nuevo negocié y triunfé. 

Descubrí las Américas con Cristóbal Colón.

Me arruiné y enriquecí infinidad de veces.

Me adentré en el maravilloso mundo de la filosofía y coqueteé con Descartes, dialogué con Aristóteles y ensalzamos a Platón. 

He dormido de día y deambulado de noche en busca de un cuello palpitante, lleno de  vida, lleno de sangre y he bebido ese néctar para vivir, para seguir viviendo eternamente. 

Me he metido en la piel de los homoxesuales, he vivido el desprecio y la humillación junto a ellos y también la comprensión. 

He sido puta. 

He sido protagonista de mil y una vidas. 

He sido delincuente, hormiga, mosca cojonera, bombero y actor. 

He vivido y quiero seguir viviendo infinidad de aventuras.

Y todo, todo esto, ha sido posible gracias a los libros.

Leer es maravilloso y gracias a la lectura el mundo interior vive, se enriquece y nunca se aburre.

Hay que leer, leer es vital.

 

Nieves Angulo

 

Enlace: Mi web 

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Ahora me toca a mí

Publicado 21/03/2011

¡Pero bueno!...¿No te has ido todavía??Nieves Angulo, nangulo.es, cuentos, primavera, ficción, relatos. montañas, flores, plantas.

 

Ya ves que no.

 

Pues tienes que irte.

 

No me da la gana.

 

Siempre tan grosero.

 

No insultes.

 

Llamarte grosero no es insultar, es decir la verdad. Te he hecho una pregunta con toda la educación posible y me has dado una respuesta grosera.

 

Mi respuesta ha sido sincera, no grosera, no me voy por ahora, no me da la gana.

 

Pues tienes que irte, tienes trabajo en otro lado y ahora me toca a mí.

 

¿Quién lo dice?

 

Lo digo yo y lo dice el ciclo vital.

 

Estoy a gusto, me quedaré un tiempo más.

 

¡Pero bueno!...¿Es que no miras a tu alrededor?

 

No me importa.

 

¡Pero bueno!...¿Es que no hueles?

 

No me importa.

 

Pues a mí si y ya empiezas a cabrearme, no quiero cabrearme, no es algo normal en mí, pero si no te vas me enfureceré y mucho.

 

¿Es una amenaza?

 

No, es una advertencia, ¡¡vete!!

 

No.

 

Tú lo has querido ¡¡VIENTO!!

 

...Y el Viento, amigo de ella, atacó enfurecido, tenía que echarle y sopló y sopló para alejar los últimos vestigios. Limpió los cielos de nubes y dejó a su paso un azul intenso.

 

Por mucho que sople el Viento si no quiero no me voy – dijo su enemigo.

 

Eres odioso, ¿qué quieres hacer una salida triunfal como siempre?

Ya te he dicho que todavía no me voy.

 

Está bien, tú lo has querido ¡¡¡LLUVIA!!

 

...Y la pobre Lluvia que era amiga de ambos se debatió durante unos instantes. Por una parte Invierno era muy cabezón y se empecinaba en continuar cuando ya no le correspondía. Indudablemente Primavera tenía razón, ahora la tocaba a ella...en fin tengo que tomar partido.

 

...Y la pobre Lluvia descargó con bastante furia agua y agua, sabía que entre Viento y ella alejarían al crudo Invierno por unos cuantos meses.

 

Invierno se fue alejando cabizbajo hacia otros confines donde le esperaban, tenía trabajo que hacer, tenía que ayudar a Otoño.

 

Primavera emergió hermosa, saludable, distribuyendo calor  y  olor como cada año, se aposentó victoriosa para preparar a los humanos y dar paso a su gran amigo el Verano...

 

...Pero esto será dentro de unos meses, de momento los humanos me pertenecen y me gusta hacerlos felices...

 

Y Primavera se afanó concienzudamente dando esplendor a la hierba, vigor a los árboles y olor, mucho olor a sus amadas flores...

 

...¡Ah y colorido, que no falte el color!! - pensó Primavera.

 

Nieves Angulo

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