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Mensaje navideño que nos gustaría escuchar a muchos españoles

Publicado 23/12/2014

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Buenas noches.

Este año por primera vez y tras la abdicación de mi padre el Rey Juan Carlos en mi favor, quiero,  a través de este mensaje, desearos una entrañable Navidad y compartir con todos vosotros mis reflexiones y mis sufrimientos, sí, los reyes también sufrimos.

Los tiempos no son buenos para España, sobre todo para la gente honrada ya que parece estar en desuso esta actitud.

Sería una falacia decir que son malos tiempos para los miembros de la Casa Real entre los que me encuentro. No nos falta de nada ya que por muchos recortes que impone el Gobierno al pueblo llano, éstos no afectan a la monarquía, de hecho, en estos momentos y gracias a la apretura de  vuestros cinturones, no solo mantenéis al anterior Rey sino también a mí, su sucesor.

Este pequeño detalle no es óbice ni excluye el sufrimiento, los ricos ya sabéis que también lloramos y no estamos libres de tener ovejas negras en la familia.

¿Qué puedo deciros, si lo estoy viviendo en mi propia familia?

Una hermana sentada en el banquillo de los acusados porque Hacienda somos todos  y un cuñado con muchas papeletas de ir a la cárcel. El resto de la familia, no es mucho mejor.

Es por ello que este será además de mi primer mensaje navideño, el último,  ya que quiero anunciaros  mi inminente salida del país, con Letizia y las niñas. Nos vamos para no volver y allá se apañe el Gobierno con la línea sucesoria. Podéis aprovechar para exigir un cambio y erradicar la monarquía, pero es solo una sugerencia.

Me voy antes de que me salpique la mugre y porque estoy en un sinvivir. Todos los días de bronca con Letizia, que como sabéis, ha salido un tanto respondona; “que si tu familia es así, que si la tuya es peor, que si tu hermana, que si la tuya” ¡Vamos!  Esto no hay quien lo soporte.

Lo cierto es que nunca me ha gustado la responsabilidad de acarrear en mis espaldas esto de ser Rey. A mí me va más la juerga, en eso he salido a mi padre, bueno, y a muchos antepasados. Disfruto yendo al karaoke y de tapas y por supuesto de copazos. Que os voy a contar de Letizia, no perdona un solo fin de semana  sin salir con sus amigotes y no se pierde ningún concierto de sus cantantes o grupos favoritos.

Mi padre llegó a España con una mano delante y otra detrás, pero gracias a vosotros, yo no me voy con lo puesto, mis finanzas están de lo más saneadas.

Por suerte y en vista de todas mis titulaciones que tan generosamente habéis pagado con vuestros impuestos, ya me han ofrecido un trabajo de mínimo esfuerzo y máxima remuneración, casualmente muy parecido al que ejerzo en la actualidad, me refiero al modo.

Con Letizia no hay problema, es periodista y tiene buen físico. Raro será que no la contraten en cualquier televisión.

Leti y yo en el fondo somos gente sencilla con gustos caros.

Las niñas son pequeñas y se habituarán a cualquier sitio.

Por supuesto no daré ninguna información sobre mi próximo lugar de residencia, quiero romper definitivamente los lazos que me unen a España y a mi familia, estoy pensando muy seriamente en un cambio de apellidos.

Para festejar todo esto, Letizia y yo, hemos decidido que esta noche, una vez terminado mi mensaje, abriremos las puertas del Palacio de la Zarzuela e invitaremos a una gran y opípara cena a todas las familias que acrediten debidamente hallarse en el umbral de la pobreza. Eso sí, tendrán que venir antes de las 22:00 horas y ni un minuto después ya que somos muy estrictos con los horarios de las comidas.

A campechano no me gana ni mi padre.

Letizia, las niñas y yo, os deseamos un venturoso y republicano 2015.

 

Nieves Angulo