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Cuentos veraniegos IX

Publicado 16/07/2013

 

 

Nieves Angulo, nangulo.es, verano, cuentos, relatos, blog, post, hormigas, naturaleza, ciencias, destajo, trabajo, tragedia, muerte.

 

¡Qué verano llevamos!

Muchos fallecimientos y la mayoría son muertes violentas.

Me entristece y me aterra a partes iguales.

Estoy agotada y dolorida. 

Desde luego nosotras no paramos.

Bueno, sobre todo yo. Siempre me toca a mí ir la más cargada,  me dicen, -es que eres muy trabajadora.

Tendría que hacer lo que hace la mayoría, hacerme la remolona y perderme por ahí.

Pero no valgo, me imagino que se nace así, yo he nacido trabajadora qué se le va a hacer, pero me fastidia porque se cometen abusos y a las más trabajadoras, ¡toma!, más trabajo.

…¡Uffff, qué cansancio! voy a parar un ratito, desde luego algunas llevamos una vida de lo más miserable, solo trabajo y más trabajo.

Y encima vaya cuesta, por lo menos podía estar llano, pero no, y mira que es empinada la condenada, además me resbalo con la carga.

Mi vida corre un constante peligro, cualquiera lo diría, pero es así. Estoy a merced, a capricho del destino. Por supuesto diréis, pues como todos y no andáis equivocados, todos estamos en peligro, yo por eso, procuro siempre ir deprisa y acercarme lo más posible a las paredes...no vaya a ser...

En verano porque hace calor y enseguida me agoto y en invierno porque me quedo helada y tengo que hacer esfuerzos supremos para continúar con mi labor…el caso es quejarme, pero es que estoy cansada.

Soy una protestona y una quejicosa, peor lo tienen otras que han muerto jóvenes, yo por lo menos aún lo cuento y casi toda mi familia está aún conmigo, este detalle debería alegrarme ¿no?

¡¡¡¡Uyyyy…peligro!!! una gran sombra se cierne sobre mí ¿dónde me meto? …se va…no, no…que vuelve…se va...si, definitivamente se aleja.

Ya ha pasado, menos mal, no me ha visto, he pasado un momento atroz ¡¡¡uf...qué miedo!!!

Que vida más triste llevamos, esto es un sin parar y venga a trabajar y trabajar…

¡Claro!… que otras han muerto jóvenes como he dicho antes, yo debería estar agradecida de mi suerte y no protestar tanto.

Yo de momento sigo aquí, aunque sea trabajando.

Estoy agotada y dolorida, pero por lo menos estoy…seguiré subiendo la cuesta para llegar al hormiguero y allí estaré a salvo hasta la próxima incursión.

¡Qué triste es la vida de las hormigas laboriosas y qué bien viven algunas!

¡Venga! a seguir subiendo, a seguir trabajando hasta llegar a mi casa, hasta llegar a la frescura que da mi hormiguero y al fin poder descansar un rato.

Soy una hormiga laboriosa, otras han sido pisoteadas, quemadas y masacradas.

Sobrevivo, un día más de suerte.

 

Nieves Angulo